Que en medio del ruido nacional y la tensión informativa, en territorio poblano también apareció la desinformación con mensajes reenviados, audios alarmistas y publicaciones sin sustento que circularon con velocidad, generando un clima de alerta que poco tenía que ver con datos confirmados. Más de uno dio por cierto lo que nunca fue verificado. Por eso la importancia de que en escenarios sensibles, conviene pausar, confirmar y atender únicamente información oficial o de medios serios como Multimedios, porque evitar la cadena del rumor también es una forma de responsabilidad colectiva.
Que el reconocimiento de la Lotería Nacional a la historia de Teziutlán, representado en el nuevo billete conmemorativo a su fundación, podría escalar a un evento sin precedentes. Se rumora que la directora general, Olivia Salomón, inició gestiones para que el sorteo se realice en la emblemática Plaza de Toros El Pinal y no en la capital del país. De concretarse, el ayuntamiento teziuteco se lanzará a la conquista de un récord de asistencia, celebrando por todo lo alto el desarrollo de las generaciones que forjaron este Pueblo Mágico.
Que el frente frío número 37 volverá a poner a prueba al Estado con descenso de temperaturas, rachas de viento intensas y la posibilidad de lluvias en distintas regiones. Nada extraordinario para la temporada, pero sí lo suficientemente serio como para recordar, una vez más, la importancia de que los municipios cuenten con sus Atlas de Riesgo debidamente actualizados. El problema es que, como ya es costumbre, en la mayoría de los ayuntamientos estos instrumentos no existen. Y luego vienen las prisas, los deslindes y las justificaciones de siempre.
Que en medio del caos que marcó la jornada del domingo, hubo algo que tampoco pasó inadvertido pues los carnavales siguieron su curso como si el calendario litúrgico fuera mera sugerencia. Y es que, aunque la tradición es clara en que tras el Miércoles de Ceniza, estas celebraciones deberían quedar atrás, en Puebla se tiene la mala costumbre de pasar por alto el sentido de estas actividades que no dejan de incomodar a algunos por el uso de pólvora y consumo desmedido de alcohol.