Que todavía no existe acuerdo para convocar a un periodo extraordinario de sesiones en el Congreso, pero ya hay diferendos sobre la eventual agenda de prioridades, pues mientras el coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, perfiló la discusión de la reforma para aplazar la próxima elección judicial hasta 2028 y otros dos o tres temas, la presidenta panista de la Mesa Directiva, Kenia López, consideró insuficiente ese listado y llamó a abordar los asuntos que a su juicio importan a los mexicanos, como las iniciativas para impedir que el crimen organizado meta las manos a la política y defina a los candidatos.
Que la nueva dirigente de Morena, Ariadna Montiel, llegó con la espada desenvainada y primero se aventó un round con la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, a propósito de los agentes de la CIA y la andanada de EU sobre Rubén Rocha, para luego enfilar sus baterías contra el PRI, con arengas a acabar con su dominio en Coahuila en las elecciones de este año, cerrando con acusaciones de fomento a la injerencia extranjera a quienes no pueden competir solos.
Que personajes como Germán Martínez, Roberto Gil, Mauricio Tabe, Claudio X., Enrique de la Madrid y Fernando Belaunzarán aplaudieron con entusiasmo el discurso contra el socialismo, las subvenciones y el populismo de la española Isabel Díaz Ayuso, que vino a México a promover su agenda de ultraderecha y, entre otros motivos, a reivindicar la imagen de Hernán Cortés. Ese apoyo sí se vio.
Que mientras la 4T en su conjunto pone el grito en el cielo por la “injerencia extranjera”, centrada en los temas CIA, Díaz Ayuso y Rubén Rocha, la oposición alega “infiltración del crimen” y por eso el senador panista Mario Vázquez pidió al morenista Enrique Inzunza que solicite licencia, con el fin de garantizar investigaciones transparentes, sin el amparo del fuero, ante las acusaciones de Estados Unidos de vínculos con el narcotráfico y de hecho presentará hoy un punto de acuerdo.