Que así sea solo en el discurso, le salió caro a la Cámara de Diputados acceder a las ocurrencias del petista Alberto Anaya, quien arrogándose una representación nacional instaló un “Grupo de Amistad” de México y Rusia, pues el embajador de Estados Unidos, Ken Salazar, reprochó ayer fuerte el acercamiento y puso al coordinador de Morena en San Lázaro, Ignacio Mier, y al priista Rubén Moreira en la penosa situación de dar explicaciones al diplomático, que ya encarrerado alzó la voz para exigir garantías a los inversionistas de su país.
Que en lo que algunos morenistas califican de actos anticipados de campaña en busca de la candidatura al gobierno de Veracruz, su correligionario presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna, no solo intensifica giras, mítines y gestiones en su estado, sino que presume videos comiendo e invitando tacos de carnitas fuera del Palacio de San Lázaro y ahora hasta se le ocurrió invitar a su paisana Salma Hayek al evento “Veracruz en San Lázaro. Esplendor del Golfo de México”, para entregarle un reconocimiento el próximo 20 de abril.
Que Sandra Cuevas, alcaldesa de Cuauhtémoc, se tuvo que disculpar con los tres policías que la denunciaron por agresión, como parte del acuerdo reparatorio, pero una vez afuera del Reclusorio Norte dijo no reconocer los hechos. Eso sí, durante tres meses tendrá que ir a tratamiento psicológico para el manejo de ira con Brenda Briseño, quien deberá rendir un informe mensual sobre las sesiones a la Unidad de Supervisión de Medidas Cautelares y de Suspensión Condicional del Proceso.
Que la bancada de Morena en el Senado manifestó su respaldo a Olga Sánchez Cordero, presidenta de la Mesa Directiva, tras la carta publicada por el ex consejero jurídico Julio Scherer Ibarra, en una reunión privada en la que sus compañeros le reconocieron dignidad, independencia e imparcialidad, además de que el coordinador Ricardo Monreal Ávila rechazó públicamente que la ministra en retiro esté metida en complot alguno.