Negocios

Economía de piratas

La intervención de Estados Unidos en Venezuela no debe leerse como una respuesta técnica a una crisis específica, sino como una demostración de arbitrariedad de poder. Un país con capacidad militar, financiera y diplomática suficiente puede redefinir de un día para otro el destino de una nación, no porque existan reglas que lo autoricen, sino porque tiene la fuerza para hacerlo. Ese gesto —más que la situación venezolana— marca el inicio de una nueva fase del orden económico internacional.

Desde la posguerra hasta ahora se dijo que la economía global se regía por una lógica simple: producir donde fuera más barato, invertir donde fuera más rentable y comerciar donde hubiera demanda. Ese mundo ya no existe. Hoy el capital, la energía y la tecnología se asignan cada vez menos por eficiencia y cada vez más por alineamiento político.

La hiperglobalización hizo al mundo más productivo, pero también más desigual. Integró mercados y redujo costos, pero concentró beneficios en sectores y regiones específicas, dejando a millones con salarios estancados y expectativas frustradas. De ese malestar emergen electorados dispuestos a votar por líderes como Donald Trump, que convierten la ansiedad económica en una política exterior más dura y menos sujeta a reglas.

Las grandes potencias ya no compiten solo con aranceles o subsidios, sino con control de recursos estratégicos, cadenas de suministro y flujos de inversión. Petróleo, gas, semiconductores, minerales críticos y datos se han convertido en instrumentos de poder. El mercado sigue operando, pero dentro de fronteras cada vez más trazadas por la política de la fuerza.

Esto cambia la manera en que se forma el riesgo. Antes una crisis venía de desequilibrios financieros o malas políticas macroeconómicas. Hoy puede venir de una sanción, una intervención o una ruptura de alianzas. El orden basado en reglas se debilita y reaparece una versión moderna de la economía de piratas, donde la ley efectiva es la del más fuerte.

El nuevo entorno es sin duda amenazante, pero para México puede ser, a la vez, una oportunidad. La combinación de cercanía con Estados Unidos, base industrial y tratados lo coloca como la plataforma manufacturera natural de esta reorganización. Aprovecharlo dependerá tanto de la continuidad en el desarrollo de su capacidad productiva, como de una política exterior pragmática que preserve el margen de maniobra. En un mundo más áspero, la mejor estrategia es volverse demasiado útil como para ser reemplazable.

Alfa positivo. En 2025, el ahorro para el retiro de los trabajadores administrado por las Afore alcanzó plusvalías (aumentos de valor por rendimientos) por un billón 141 mil 766 millones de pesos, siendo el mejor año en la historia del sistema.


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David Razú
  • David Razú
  • Economista dedicado a temas de finanzas, inversiones y previsión social. Director General de Afore XXI Banorte.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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