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40 años después

La tarde del domingo 22 de junio de 1986 comenzó bañada por el sol del verano pero terminó oscura, con unos nubarrones que amenazaban tormenta y con un viento helado que descendía de los volcanes hacia el estadio Cuauhtémoc, pintado de rojo, del rojo de La Furia Española.

Aquel día es una de las fechas más amargas en la historia del balompié ibérico. La selección de Miguel Muñoz se despedía de la Copa del Mundo en un encuentro que llegó a los límites del paroxismo. Era la España de Zubizarreta, Chendo, Butragueño, Caldere, Salinas y Julio Alberto, pero enfrente estaba la Bélgica de Pfaff, Renquin, Vervoort y Ceulemans.

El partido se empató a un gol en la recta final del mismo, gracias a una soberbia definición de Juan Antonio Señor desde fuera del área, tras el cobro de una falta muy cerca del córner derecho de la portería sur, la que da al parque de beisbol Hermanos Serdán.

Señor le hizo honor a su apellido con un golazo y por un momento los corazones y el reloj se detuvieron en el Coloso de Maravillas. Los belgas habían tomado la ventaja desde el minuto 35 con gol de Jan Ceulemans.

El empate mandó a tiempos extra el partido y la paridad tras los 30 minutos de la prórroga envió el último encuentro de los cuartos de final de México 86 a la fatídica tanda de penaltis en la portería sur del Cuauhtémoc. España iba ante los Diablos Rojos, Jean-Marie Pfaff y todos sus fantasmas.

Desde los doce pasos los rezos provenientes de la madre patria no fueron suficientes para contener el batacazo español. 45 mil aficionados en el estadio de Puebla y millones a través de la televisión fueron testigo de otro doloroso tropiezo en el proceso de construcción de una potencia. Pfaff le detuvo el penal a Eloy y los belgas anotaron los cinco cobros para avanzar a las semifinales ante Argentina.

Fue el mismo fin de semana en el que la Selección Mexicana con Hugo Sánchez “acalambrado” cayó en penaltis ante Alemania en el Universitario de Nuevo León, la exuberante Brasil de Zico y Sócrates fue superada también desde el manchón penal por la Francia de Michel Platini en el estadio Jalisco. Aquel España vs. Bélgica coincidió en día con otro momento insigne del futbol: el Argentina vs. Inglaterra en el estadio Azteca. Dos potencias del balompié, las Islas Malvinas de por medio y Diego Armando Maradona en la dualidad. El gol más hermoso de todos los tiempos y la trampa más descarada: la mano de Dios.

Con esa herida ya casi sanada la selección española regresa a la Angelópolis 40 años después. Esta vez la fiesta está garantizada y la otrora Furia buscará ganar por primera ocasión en un estadio donde también palmó ante el Puebla de la Franja en un amistoso celebrado en 1981 y ante México en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de 1968.

Los 53 mil afortunados que tengan para comprar un boleto y lo encuentren disponible, serán testigos el 8 de junio 2026 del partido más importante de corte internacional en el Cuauhtémoc, precisamente desde aquel partidazo del 22 de junio de 1986. 40 años después, otra vez con España


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David Badillo
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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