Si ya sé que el título de la columna querido lector está muy “choteado”, pero no puedo dejar pasar mi comentario de tristeza por la muerte del Divo de Juárez, me reconozco como un admirador de muchísimas de sus canciones, murió la persona y nació la leyenda.
Pero así como el título nos invita a dejar de preocuparnos, también cuando hablamos del cierre de un ciclo en gobierno, pareciera que los que nos gobiernan se llenan de un “todo se me resbala” y comienzan a tomar decisiones que de solo verlas sorprende.
Estos días me gusta llamarlos del tiempo sin tiempo, es la entrega recepción de cada uno de los 84 ayuntamientos de Hidalgo así como de su gobierno estatal.
Y lo llamo así porque ya es más que costumbre que prácticamente “todo” se congela, si bien los trámites esenciales (por no decir los básicos) continúan, todo lo demás pasa a un estado de aletargamiento en lo que se hace el cambio de administración y nada se mueve, nada se aprueba, nada se hace (en varias de pendencias aclaro, no en todas), dejando al ciudadano con la expectativa de saber qué pasará.
Y es que no es para menos, aunque varios municipios siguen quedando con el mismo color de partido, de todos modos las auditorías están (me han contado) que arden, pareciera que Francisco Olvera quiere dejar “limpia e inmaculada” a toda la comarca hidalguense.
De entrada le digo que eso será imposible, varios de ellos ya vienen arrastrando irregularidades de meses atrás, Zimapán y Mineral de la Reforma por ejemplo son dos de los varios casos que se han presentado.
Y es que mientras nuestros ediles sigan pensando que sus periodos son como los de un señor feudal en donde mientras estén en el poder, pueden hacer y deshacer a su antojo, y que al cierre de su administración apliquen la de “El año de Hidalgo” (chingue a su madre el que deje algo), robando a manos llenas y de manera descarada, las cosas no cambiarán.
Me queda claro que de a poco las cosas están moviéndose y ya hay cambios que se ven más en lugares con mayor urbanización, como lo es el caso de Pachuca, Tulancingo o Tula, pero por el contrario, hay otros terruños donde la Ley de Herodes está presente, en donde el Edil tiene de manera literal el control total de esas tierras y por lo tanto el control de un pueblo pobre, rural y a entera disposición suya, en donde si alguien se atreve a sublevarse, la represión es inmediata y total, son municipios alejados del control estatal, ahí todos se conocen, son las familias de tradición las que gobiernan, y son los caciques los que deciden cómo, cuándo y dónde las cosas se hacen.
Estos días he platicado con varios funcionarios públicos y todos han coincidido en lo mismo, estos tiempos son de muchísimo trabajo, lo que no se hizo como se debió hacer en todo un periodo, debe ser sacado con horas extras y trabajo al vapor, lo importante es entregar como se debe para que después los que llegan no saquen nada a relucir.
Con lo anterior, queda descobijado el funcionamiento que se debe de dar cuando un ciudadano común solicita los servicios de gobierno, obligándolo a esperar a que las “aguas retomen su nivel” y así una vez llegada la calma, se sepa cómo se va a operar.
Sin ir más lejos, alguien cercano me confesó que a finales del mes pasado en esta Capital Pachuca, solicitó los servicios del 066 porque uno de sus trabajadores se había accidentado, la ambulancia después de una hora no llego, el decidió usar su propio vehículo para trasladar a la persona, poco después de manera directa se quejó con las instancias pertinentes y en confianza se le aseguro que no es que no quisieran dar el servicio, es que no tenían unidades para poder hacerlo, porque todas ya estaban en resguardo para ser entregadas a los que van a llegar.
Así como este caso hay varios más en donde por órdenes “superiores” ya nada se mueve, pero la mejor de todas surgió cuando en otro municipio (hermano de Pachuca porque está pegado a ella), se hizo circular un comunicado informando a varias dependencias que resguardaran la información que pudieran porque “desafortunadamente“ la presidencia municipal, había sido “víctima” de un ataque cibernético perdiendo toda la información que tenían y entre ella cientos de comprobaciones financieras, perdiendo la oportunidad de entregar “como es debido” su administración saliente, digo, no se necesita ser letrado para entender la aberración de esta situación y lo inocente del trato que se quiere darle.
Y así como este municipio, muchos otros con la mano en la cintura y comunicados pueriles, están queriendo tapar el Sol con un dedo, tal cual se tratara de esta canción de “Juanga”, andan así con la libertad “de ser, de estar, de ir, de amar, de hacer, de hablar, de andar así sin penas”.
Como siempre, veremos de qué manera acaba esta novela gubernamental, que pase un excelente fin.
dacc_cardenas@yahoo.com.mx