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La pesadilla de entrar a México para las y los colombianos

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  • Daniela Pacheco

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Aunque no es una situación muy conocida todavía en el país, ya no es un secreto la pesadilla en la que se ha convertido entrar a México para las y los colombianos. No importa si se tienen todos los papeles o requisitos en regla; entrar a México para un colombiano es una ruleta rusa. Cualquier persona puede ser víctima de un rechazo arbitrario y, peor aún, de pasar un tiempo en el llamado “cuarto del rechazo” y ser torturado, acosado y humillado.

Bebés de brazos, madres embarazadas, niños y niñas, estudiantes, empresarios invitados por empresas mexicanas, padres de familia de residentes permanentes, periodistas, conferencistas, nadie se salva. Después de informarles que van a ser deportados sin razón aparente, son llevados al temido cuarto en el que los mantienen en condiciones inhumanas: sin comida, sin cobijas, sin ventilación, con un solo baño, en hacinamiento, incomunicados. Ahí deben aguardar por horas o por días a que la aerolínea que los llevó tenga un puesto disponible para regresarlos a su destino, muchas veces esposados como si fueran delincuentes.

Más de 21.000 colombianos y colombianas han sido inadmitidos en lo que va corrido del 2022, casi tres veces más que en el mismo período de 2021. Según el Instituto Nacional de Migración, "se ha identificado la intención de visitantes a México de cruzar ilegalmente la frontera hacia Estados Unidos”.

Hay casos dramáticos como el expuesto por John*, un turista colombiano, quien prefirió mantener su nombre en reserva, víctima de una golpiza con bastones de acero en migración. “Duré más de 1 mes en recuperación porque me sumieron la costilla, estuve defecando sangre, una cantidad de hematomas en el cuerpo”, dijo en entrevista con W Radio Colombia. Aseguró que se abstuvo de denunciar el caso porque no tenía fotos ni videos suficientes para demostrar lo que le había sucedido con la migración mexicana. Añadió que un agente le dijo que “no valía nada, que yo no era nadie porque estaba en un lugar de tránsito internacional, o sea en un lugar donde no hay ley, que yo no era nadie, que no tenía derechos”.

Sin embargo, la política antiinmigrante implementada por el expresidente Trump, que todavía impera en ese país y en la que México ha quedado en la mitad, no es la única explicación de las inadmisiones arbitrarias. Persiste la corrupción en parte de las autoridades migratorias; varios turistas colombianos han denunciado en diversos medios de comunicación que les fueron pedidos sobornos para acceder a comida y a una llamada, para ser “puestos en libertad” sin antecedentes de ningún tipo, así como la “pérdida” de sus pertenencias personales. Incluso, hay mujeres que han manifestado públicamente haber sido manoseadas por dichas autoridades. La vida y la tranquilidad de las y los colombianos ahora se negocian en el aeropuerto Benito Juárez.

Al ser una diáspora pequeña en México, cercana a las 36 mil personas, es común que se estrechen aún más los lazos. Como colombiana hago parte de varios grupos de chat en los que intercambio de forma permanente con mis compatriotas. Todos los días alguien externa con mucho temor no saber qué hacer para que sus familiares o amigos no sean maltratados ni deportados. Cumplir con todos los requisitos no garantiza el ingreso como advierten las propias autoridades colombianas, ni siquiera la visa estadounidense que antes nos daba “tranquilidad” de cierto modo. Por el contrario, ser colombiano sí garantiza ser vulnerable a los abusos de las autoridades migratorias.

El presidente Gustavo Petro acabó de cumplir una exitosa agenda en México, y el propio presidente Andrés Manuel López Obrador calificó su relación como de “hermandad”. Los resultados en el tema migratorio no se hicieron públicos aunque desde las cancillerías se dijo que había avances. Gustavo Petro sostuvo un encuentro en el Consulado de Colombia en Ciudad de México, para una revisión personal de la situación.

Con la reciente designación del nuevo Embajador de Colombia en México, Moisés Nico Danza, se espera el cumplimiento de los acuerdos —desconocidos hasta ahora—, que normalicen la situación y una defensa más activa de las y los colombianos en México, luego del abandono de estos meses por parte de sus antecesores. No somos delincuentes, somos migrantes. Bien saben también de estos rótulos las y los mexicanos. Somos pueblos hermanos, como dice el presidente López Obrador.


@DanielaPachecoM



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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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