Política

Brozo vs. Salgado Macedonio

  • Mirada Latinoamericana
  • Brozo vs. Salgado Macedonio
  • Daniela Pacheco

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Dice Víctor Trujillo, más conocido como el payaso Brozo, que no es violador ni acosador ni misógino, y que solo interpreta personajes y es actor. Dice Félix Salgado Macedonio, candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero que tiene “respeto y admiración por las mujeres”. Ambos, representantes de una burda competencia partidista, medida en la estridencia y la desfachatez de sus comentarios.

Dos paradigmas del pacto patriarcal que se creen con mayor altura moral que el otro, pero que se declaran como “víctimas del linchamiento mediático” por estar a favor o en contra de un gobierno: la lucha de los movimientos feministas reducida a su coexistencia y a una contienda electoral. Quieren ser protagonistas de la discusión cuando de lo único que son y pueden ser protagonistas es del problema.

Víctor Trujillo se lava la cara en el disfraz de un payaso, mientras que Salgado Macedonio lo hace con una encuesta. ¿Hay diferencia entre un violentador misógino y un presunto violador? Seguramente sí, pero los dos son cómplices de un sistema que se sostiene en la complicidad masculina que permite un acuerdo implícito entre pares y legitima múltiples formas de violencia y de opresión patriarcal.

Que sus partidos los utilicen para señalar lo peor del patriarcado en el otro, no exonera a ninguno de lo que son: cómplices. Llámense academia, partidos políticos, gobiernos, fuerza pública, organizaciones no gubernamentales, agencias de publicidad, artistas, empresas privadas, absolutamente todos protegen a sus acosadores, violentos y violadores.

Salgado Macedonio no es el único político señalado, ni tampoco los otros partidos ajenos a Morena son un estandarte de integridad moral. Según la red de mujeres feministas Las Constituyentes, existe registro de al menos 25 aspirantes a cargos de elección popular de varias organizaciones políticas que tienen diversos señalamientos por ejercer violencia contra las mujeres, que va desde la sexual hasta la política en razón de género.

Aunque hasta el PRI y el PAN han dicho comprometerse con la causa de las mujeres, ninguno se ha posicionado claramente sobre los cuestionamientos que pesan sobre sus figuras políticas. Sin embargo, es natural —aunque la cúpula de Morena no lo pueda ver así— que los mayores reclamos pesen sobre el partido de izquierda que dice defender y representar la verdadera transformación; la derecha es lo que es y no se espera nada mejor de ella.

Y así podríamos referirnos a cualquier ámbito de la vida privada o pública del país. Ninguno escapa a esta realidad.

En vez de mirarse el ombligo para reconocer la existencia de las mujeres y de creerse protagonistas de la solución, los fieles miembros del pacto deberían, por lo menos, callarse y escuchar. Ninguno, venga de donde venga, nos representa.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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