Política

Un domingo en Jalisco: cuando la realidad le gana al guión

Ningún cineasta, ningún guionista, ningún productor, ni siquiera Kate del Castillo que se reunió la semana pasada con Pablo Lemus para contarle su sueño de hacer de Jalisco la meca de Hollywood, podría haber escrito un guión tan estremecedor como el que se escribió solo este fin de semana.

Porque mientras ellos planean sets y lentes, la realidad se adelantó y rodó la película más terrorífica sin pedir permiso.

Y miren que el Gobernador de Jalisco ha recibido a medio gremio con los brazos abiertos, ilusionado con reflectores y alfombras rojas. Pero el domingo, en la sierra de Tapalpa, no hubo director de fotografía que capturara una imagen más brutal que la que grabaron con su celular unos ciudadanos anónimos mientras huían: hombres armados, a plena luz del día, bajando a la gente de sus autos para incendiar la ciudad. Eso no es cine. Eso es un parte de guerra.

Todo empezó en la mañana del domingo, en un complejo de cabañas en Tapalpa. Ahí, las Fuerzas Especiales llegaron con información de inteligencia —sí, con apoyo de Estados Unidos, pero con sangre mexicana— para cercar al hombre más buscado del mundo. Del que le ofrecían 15 millones de dólares por su cabeza. Al que Donald Trump había designado como terrorista. Al que todos creían intocable.

Pero como en todo buen guión, el héroe —o el villano, según se vea— tenía un talón de Aquiles. Y ese talón fueron los descuidos del amor. Un hombre de confianza de una de sus parejas sentimentales, una visita al pueblo mágico, y el cerco que se cerró para siempre.

La balacera duró lo que dura un suspiro en el cine, pero una eternidad para quienes la vivieron. Ocho delincuentes muertos en el primer golpe. El Mencho huyendo al monte. Y luego, el hallazgo: herido, rodeado, terminando sus últimos minutos en un helicóptero que no llegó a tiempo a ningún hospital.

El capo que aterraba desde Jalisco al mundo entero, el que metía fentanilo y armaba células en 20 estados, murió en el aire. Como las balas. Como el humo de los autos que sus muchachos ya estaban incendiando en venganza.

Aquí, en Guadalajara, nadie nos avisó que el infierno iba a ser en domingo. Para cuando cayó la tarde, las redes ardían más que las patrullas: bloqueos en calles y carretera, vehículos quemados en los límites de la ciudad, saqueos a tiendas de conveniencia y bancos. El saldo oficial: 20 detenidos por violencia, 21 por saqueos, 91 vehículos particulares destrozados. Más de 600 vehículos fueron siniestrados en todo el estado… Pero el saldo real fue el pánico.

Lo más desgarrador fue ver a la gente común. A la señora que iba al super. Al albañil que regresaba a su casa. A los niños en los asientos traseros. Todos convertidos en extras de una película de terror que nadie pidió ver.

Ese video, que dio la vuelta al mundo, no lo filmó ningún cineasta. Lo filmó el alma de una ciudad que se niega a rendirse.

EL DÍA DESPUÉS

El lunes amaneció con calles vacías. Las clases suspendidas. Los vuelos cancelados. Las farmacias atendiendo por la ventanita, como en tiempos de pandemia. Los trabajadores sin poder llegar a sus fábricas. El miedo instalado en el hogar de millones de personas.

Omar García Harfuch dio los números fríos: 62 muertos en total. 25 elementos de la Guardia Nacional. Un custodio. Un agente de la Fiscalía. Una mujer civil que quedó atrapada en el fuego cruzado. 34 delincuentes abatidos. Más de 70 detenidos.

Pero los números no duelen. Lo que duele es que mientras unos planean historias de cine, otros, debido al nivel de la tragedia, planean cómo enterrar a sus muertos.

Aquí viene la pregunta incómoda: ¿quién va a filmar esto?

Porque si algo nos ha enseñado este país, es que el mejor cine mexicano no está en las salas. Está en las calles. Y el domingo, Jalisco se convirtió en el set más realista jamás filmado. Con la diferencia de que aquí los muertos no se levantan cuando el director dice "corte".


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Daniela Nuño
  • Daniela Nuño
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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