Política

El agua que heredamos y nos heredaron… sucia

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Hay momentos en los que el cine se convierte en espejo, y es justo ahí donde duele más, donde confronta y motiva.

Este fin de semana, para los jaliscienses, donde quiera que estemos, dejó mucha reflexión. Y no solo voy a referirme a las marchas del agua, las consignas y el vandalismo; también lo haré con algo que nos enorgullece y motiva: el cine, nuestro cine.

Durante el homenaje que recibió el cineasta tapatío Guillermo del Toro en el Festival de Cine de Morelia por “El laberinto del fauno”, terminó hablando de algo más urgente que el cine: el agua que corre por las tuberías de Guadalajara. Y lo hizo con palabras que duelen.

"Se entrega a la generación que viene un mundo en ruinas, moral, social, espiritualmente desintegrado", frase que caló hondo en mí.

Es lamentable. Es profundamente lamentable que sean los jóvenes tapatíos quienes hayan tenido que subir a un escenario en Michoacán para denunciar que en sus casas el agua sale turbia, con sedimentos, con olor a algo que no debería salir de una llave.

"Estamos enfermos, intoxicados, no podemos bañarnos", le dijeron a Del Toro. Y él, con la honestidad de quien nació en esa ciudad, no les dio un discurso político. Les dio un micrófono para hablar y una pluma para firmar.

Pero aquí viene el punto que quiero ponderar, y lo digo con todo el respeto que me merece la causa: sumar no es juntar firmas.

La crisis del agua en Guadalajara no se resuelve con una revocación de mandato.

Se resuelve —si es que se resuelve— con ocho mil quinientos kilómetros de tuberías rehabilitadas, con plantas potabilizadoras que no tengan cuatro décadas de abandono, con una gestión que entienda que el problema no es que falte agua, sino que tenemos décadas contaminándola.

Del Toro tomó la firma de la hoja que le pusieron enfrente y dijo: "Que haya más firmas al salir de aquí". Es un gesto. Es un gesto noble, incluso. Pero es un gesto.

Y lo digo con guiño de cine: no confundamos el tráiler con la película.

El tráiler es la firma, la protesta, el hashtag, el aplauso en el teatro.

La película es otra cosa. La película es el trabajo aburrido, invisible, de mediano plazo, de los que se sientan en juntas técnicas y no en conferencias de prensa. Es el saneamiento del río Santiago, que lleva décadas contaminado. Es la modernización de las Pintas, de Miravalle, que dejaron de ser suficiente hace años. Es la decisión política de invertir en lo que no se ve, en lo que no da foto, en lo que no genera aplausos.

Del Toro, que sabe de narrativas, lo entendió mejor que muchos. No pidió un decreto. Pidió que se resuelva.

"Es absolutamente insostenible, indescifrable y aterrador que una cosa tan básica tenga que ser peleada, manifestada, combatida", dijo.

La palabra clave es combatida. Porque una cosa es combatir en la calle —legítimo, necesario, urgente— y otra es combatir en el territorio ingrato de la infraestructura.

Los jóvenes que se manifestaron en el FICM tienen razón en su rabia. Tienen razón en exigir agua limpia. Tienen razón en sentir que les estamos dejando un mundo roto.

Pero la solución no está en la hoja de firmas que circuló por el Teatro Morelos en Morelia. Está en el presupuesto, en el Congreso, en los organismos operadores, en la voluntad de quienes hoy gobiernan y de quienes gobernarán mañana.

Lo que sí hizo Del Toro —y hay que reconocérselo— fue negarse a la indiferencia. Usó su espacio, su medalla, su momento, para decir: "Si no es aquí, ¿dónde?". Eso es sumar. Sumar visibilidad, sumar conciencia, sumar una voz que tiene altavoz. Pero juntar firmas para destituir a un gobernador no destapa un drenaje ni filtra un contaminante.

Como en “La forma del agua”, la criatura no se salva con un discurso. Se salva cuando alguien decide, en silencio, hacer lo que nadie está viendo.

Ojalá que a los jóvenes de Guadalajara no les heredemos solo el tráiler. Ojalá les heredemos, al menos, el inicio de una película con una solución real.


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Daniela Nuño
  • Daniela Nuño
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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