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Viernes , 19.04.2019 / 23:41 Hoy

Sobre la mesa

Maestro Gómez Tremari

Daniel González Romero

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En días pasados se rindió homenaje póstumo al Maestro Emérito, Arq-Ing. Raúl Gómez Tremari. El acto se realizó en el Claustro de San Agustín, sede del Departamento de Música de la Universidad de Guadalajara. Durante este se expresaron recuerdos y méritos sobre su destacada trayectoria profesional y académica. Como es natural, en la vida de personas cuya calidad y bonhomía se reconoce, existen pasajes y tareas realizadas desconocidas o sin reconocimiento. Anoto aquí alguna de estas, en las que el maestro brindó sin más su conocimiento. Sucedió durante una tarea que quizás muy pocos conocen y que, por lo tanto, no se mencionó en su homenaje. Con el maestro me tocó cursar varias materias durante mis estudios de arquitectura. Fue así que sin muchos preámbulos logré recibir de él una muy apreciada amistad. Entre otras cosas, siempre me aconsejó acerca de la ponderación de mi postura crítica.

Así, cuando se emprendió la restauración del Ex-templo de Santo Tomás, antigua sede de la Universidad de Guadalajara, luego de haberle recuperado del uso de Telégrafos de México, por razones que para mí fueron desconocidas (hasta ahora; y después de terminar la maestría en restauración de monumentos), se me invitó a realizar tan importante tarea, para lo cual formamos un grupo de trabajo con profesores y alumnos de la entonces Facultad de Arquitectura. Para esto se nos dotó de una especie de oficina bajo el nombre de CREMU en la esquina nororiente del edificio en la Avenida Vallarta. Después de reconocer la situación del edificio recuperado, dadas las condiciones en las que lo encontramos, realizamos nueva visita a la que nos acompañaron los maestros Horst Hartung y Raúl Gómez Tremari. Fue entonces que ambos, especialmente este último, nos ofreció sin más su apoyo para llevar a cabo tan delicado trabajo. Su orientación técnica y consejos fueron claves. Se convirtieron en soporte necesario para poder llevar a cabo todo lo que allí se tuvo que hacer (Lo mismo ocurrió después con el antes edifico central de Rectoría y la casa Vallarta).

Mucho problemas se tuvieron que resolver en lo que luego se convirtió en Biblioteca Iberoamericana; entre otros estudiar la historia del edificio, la recuperación y restauración de las bóvedas y cúpulas, el pórtico, los murales que estaban cubiertos por un panel de madera, la puerta original ubicada en la calle de Zaragoza, las catacumbas encontradas, de las que se encargo el INAH y el arqueólogo Otto Schondube. Se formó un comité en el que por parte del gobierno del estado participaron la Arq. Rosa María y el Ingeniero. Para evitar discusiones esteriles, algunos recordaran, tuvimos que colocar una valla alrededor del edificio; para esto se recibió la anuencia del entonces director regional del INAH, Dr. Ricardo Ávila Palafox. Trabajamos asimismo con los restauradores del INBA. Es esta una historia en gran parte aún inédita y que existe solo en el proyecto original que hicimos (y se siguió), en los planos, la bitácora y la memoria de quienes trabajamos (sin cobrar) en esta gratificante obra. Se pudo recuperar entonces y restaurar el 90% del edificio. En todo esto debemos recordar al Maestro Raúl Gómez Tremari. Luego de algunos años de suspensión, la restauración se termino coordinada por el Arq. Gonzalo Villa Chávez.

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