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Lunes , 18.02.2019 / 06:33 Hoy

Hacha y machete

Not today, Satan! (parte 1)

Cruz Amador

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Tal vez algunos sectores le temen tanto a un hombre que se maquilla y se pone un vestido porque no quieren admitir el hecho que eso los fascina, les da morbo. Ellos, mostrándose travestidos, demuestran quiénes son; su cambio, su Drag, es para gritar aquí estoy, esto soy, algo que algunos evitamos con nuestras caretas.

Cinco noches por semana debo recorrer toda la ciudad para volver a casa del trabajo. A las 2:00 de la mañana se pueden ver aún algunas cosas en un lugar como este, coches de ansiosos en busca de otra dosis, algunos asaltantes buscando transeúntes perdidos, taxistas y uno que otro vampiro, sin embargo, hay algo que llama poderosamente mi atención todos los días.

Todo empieza en el bulevar de la Central de Autobuses, ese terreno que en todas las ciudades es turbio, lleno de gente por el día y en las noches solitario; justo en esa esquina siempre hay de tres a cinco señoritas, vestidos ajustados o diminutos, botas altas o tacones de aguja en su defecto, unas esbeltas y otras gordas, la mayoría senos enormes, la mayoría… hombres; todas coqueteando a los autos que pasan, saludando como Miss Universo, buscando algunas monedas para llevar a casa.

En la siguiente esquina se ve otro grupo, peinados altos, maquillaje intacto y una elegancia que se escucha en cada taconeo por toda la zona. Pero no son las únicas pavoneándose y reinando en la noche leonesa, por el libramiento Morelos también hay prostitución de travestis, si vas por el López Mateos y llegas hasta el Parque Hidalgo se ve un grupo bastante nutrido que incluso cuenta con su hotel y antes la majestuosa cantina Tijuana.

La comunidad travesti pende de un hilo en sí misma, relegada a las sombras, al menos en esta ciudad, reinan algunos bares y alguna cantina al lado de un mercado, donde La Manuela y la Japonesita venden caricias.

Hasta hace poco el término Drag Queen comenzó a ganar terreno, algunos afirman que viene de dress like a girl, desde tiempos del teatro de Shakespeare y su ley de que las mujeres no actuaran… lo mismo pasaba en Japón y en otros tantos países.

Travesti, por otro lado, es una persona que se viste del sexo contrario; a veces Drag y travesti se usan como sinónimo, y aunque tienen marcadas diferencias, me gusta pensar que son más cercanos ambos términos, ambas comunidades son extravagantes, arte caminando por ahí, un golpe a una sociedad occidental, entretenimiento puro, no son hombres ni mucho menos mujeres.

Hija de Perra, un transformista, un travesti y un Drag Queen chileno, afirma en una entrevista que siempre se quiere saber qué hay debajo de ese traje, la pregunta eterna ¿eres hombre o mujer?, sin embargo no importa, hay un monstruo, dice.

Ni hombre ni mujer, ni blanco ni negro, no hay un balance, son unos alienígenas que se mueven, algunos, por desgracia, entre las sombras de la noche, unos se prostituyen, viven atados a las drogas, golpeados, serias o divertidas, otros son súper estrellas como las Queens de Rupaul y su hipnótico show.

Bianca del Rio, Valentina, Sasha Velour, Violet Chachki y otras tantas son las joyas de una corona que Rupaul porta, revolucionando el Drag; sobre los hombros de todos en Drag Race hay un peso y esperanzas de muchas personas, la responsabilidad de brindando apoyo a una comunidad desprestigiada y atacada por tantos años, un show que se intenta repetir en otras partes del globo, que une y da voz a esos ecos nocturnos.

Y de pronto, Divine hace una felación al actor que, en Pink Flamingos, es su hijo. La icono del Dragpunk le dio una bofetada al mundo, atacando estatutos morales, con diálogos truncados, algunos de improvisación... una obra maestra... tema de la siguiente semana.

cruz.amador@milenio.com





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