El régimen morenista está asustado. Entró en pánico, después de 7 años, porque ha encontrado un verdadero rival que lo puede no solamente desplazar del poder, sino incluso detener y procesar a sus principales dirigentes.
Desde que Andrés Manuel López Obrador llegó al poder, advirtió qué instituciones democráticas y republicanas representaban un riesgo para la continuidad de su proyecto, es decir, de su permanencia en el poder a través de su persona o de otras.
Por ello, gradualmente fue minando, fue bombardeando al Instituto Nacional Electoral, a organismos autónomos; en algunos casos se apoderó de ellos, en otros los desapareció. También en este listado entró la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ahora conocida como la Suprema Corte del Acordeón.
La oposición solo pudo retener algunas gubernaturas, algunos ayuntamientos, pero el poderío alcanzado por Morena logró tener la mayoría de las gubernaturas, la mayoría de los municipios, así también la mayoría calificada, de manera ilegal, en el Congreso de la Unión, donde aún detenta una ilegal sobrerrepresentación. Todo parecía que caminaba perfectamente para que Morena permaneciera en el poder en México durante décadas, emulando, incluso mejorando, prácticas antidemocráticas que existieron en México durante gran parte del siglo XX.
Sin embargo, había algunos entes que potencialmente podían hacerle frente, más allá de aquellos a los que ya había minado y había debilitado. Desde abril del 2023 explicábamos que la fuerza de Andrés Manuel López Obrador, de Morena y del régimen tenía solamente algunos peligros latentes o potenciales. Entre ellos estaba: uno, el narcotráfico y sus cárteles; dos, el Ejército Mexicano y las Fuerzas Armadas; y tres, el Gobierno de Estados Unidos.
En los últimos meses hemos visto que tímidamente las Fuerzas Armadas han decidido emprender algunas acciones que apuntan a ir en contra de lo que les había dictado López Obrador, aquello de “abrazos, no balazos”.
Y prácticamente de un mes para otro, de un cambio de administración a otra, comenzaron ahora sí a descubrir laboratorios clandestinos en los que se fabrican potentes drogas que llegan hasta Estados Unidos; narcolaboratorios que negaba todos los días el entonces presidente López Obrador.
En una semana, más del tema.