Hay quienes van directo a estrellarse poniendo en riesgo su vida y en vez de frenar o desviarse, acelerarán más. Esto debe ser apasionante, épico, inspirador y hasta romántico, lo malo es que muy seguramente solo se puede hacer una sola vez en la vida.
Así Claudia Sheinbaum, pero el problema es que no viaja sola.
Su gobierno, su equipo de trabajo y su partido están siendo objeto de una gran presión estadounidense para que se deslinden del narcotráfico, de las mafias del poder, de los traficantes de fentanilo, huachicol y de migrantes y ella, inocentemente le avienta a la olla otra granada explosiva: sumarse ingenuamente (por no decir otra cosa) a un bloque internacional anti Donald Trump.
Justo cuando comienzan las negociaciones para determinar si se pervive un tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, a la Presidenta le pareció buen tiempo para lanzar un desafío barato pero peligroso al inquilino de la Casa Blanca.
En medio también de un ecocidio gubernamental del tamaño del Golfo de México, Sheinbaum atravesó el océano para reunirse con presidentes que han desafiado lingüísticamente a Trump, cuando balísticamente no tienen nada.
El error presidencial es del tamaño del Atlántico que atravesó Sheinbaum Pardo para llegar a Barcelona.
Viajó esperando concretar un sueño populista, pero a su regreso entrará a una pesadilla trumpista. Porque ni España mucho menos Colombia le pueden ofrecer nada a Sheinbaum ante Trump, comenzando por la distancia es imposible, es ridículo, es ingenuo.
El viaje no es solo un desplante grosero e innecesario a Trump, sino un acto de piromanía diplomática, una inmolación gratuita que puede llevar a México a una crisis económica y política que afectará más a quienes menos tienen.
Con su ingenuo arranque la presidenta le está facilitando terriblemente la toma de decisiones a quien tiene la sartén mundial por el mango ya nosotros a tiro de piedra. Si la ex dirigente estudiantil se quiere arrojar sin paracaídas, ok, pero que antes ceda la cabina del avión a quien sí quiera llevar con bien a los más de 130 millones de pasajeros que viajamos en él.