En política las contradicciones suelen ser más escandalosas que las promesas y que las afirmaciones.
Porque se vale cambiar de opinión en proyectos de obra pública o en la adquisición de bienes y servicios, por ejemplo, pero es muy peligroso dar bandazo en cuanto al combate a la delincuencia organizada y los narco políticos.
La obra pública puede modificarse o cancelarse a petición de ciudadanos, pero la aplicación de la ley no es negociable: juraron cumplirla y hacerla cumplir, no hay más.
Por ello es escandaloso que Claudia Sheinbaum haya entregado –no deportado, no extraditado– a casi un centenar de reos con y sin sentencia a petición de Estados Unidos, pero ahora se niegue a detener y a extraditar a políticos de Sinaloa, como el exgobernador Rubén Rocha Moya, que también están siendo pedidos por la justicia estadounidense y se niega a hacerlo solo porque son de Morena o colaboraron con gobiernos morenistas.
El mensaje que perciben millones de mexicanos es inquietante: la aparente prudencia institucional tiene todos los rasgos de una impunidad descomunal, una complicidad velada y una justicia selectiva.
Y la pregunta de fondo es solo una: ¿porqué con unos sí y porqué con otros no?
¿Qué hizo o qué sabe del exgobernador Rocha Moya, cuya cercanía política con López Obrador era más que evidente, que todo el gobierno de la 4T está dispuesto a llevar al país al precipicio con tal de no entregarlo a la justicia estadounidense.
No es si existen pruebas o no, sino por qué a unos sí los entregó sin chistar y sin exigir "pruebas" y porqué a otros los protege a capo y espada?
Por las mañanas repiten que en México ya no existe impunidad, que el narco gobierno fue hace dos sexenios cuando los elementos visibles y la percepción generalizada es que ahora no hay colusión, sino integración entre cárteles y gobiernos guindas.
Si la Presidenta quiere sostener la bandera de la transformación y combatir la complicidad política, tendrá que aceptar investigaciones extranjeras incluso contra figuras integrantes o cercanas a Morena.
Hacer cualquier otra cosa es encubrir y colaborar con los poderes fácticos que ha acusado Estados Unidos que gobiernan en México. No hay opción.