Chihuahua puso el ejemplo: Sí se puede jugarle al tú por tú a Morena con sus mismas artimañas y ganarle en el campo, en la narrativa y en la opinión pública.
El activismo y la organización cívica en Chihuahua no es nueva, es toda una tradición que se acentuó en los años ochenta cuando destacó por las movilizaciones contra los fraudes electorales del PRI. Allí destacaron demócratas como Pancho Barrio y Luis H. Álvarez del PAN a los que se sumaron perfiles de izquierda –de la de verdad– como Heberto Castillo por la defensa del voto ciudadano.
El domingo pasado esa sociedad altamente politizada y organizada rompió las quinielas políticas, dinamitó la hegemonía discursiva de Morena y ejecutó una espectacular e inesperada defensa política de Chihuahua y de su gobernadora María Eugenia Campos Galván, del PAN, exalcaldesa de Chihuahua y desde el domingo pasado precandidata presidencial.
El plan de las y los chihuahuenses está como para un documental o biopic de Netflix: el pueblo volcado contra los invasores guindas ante la sorpresa de los dirigentes de Morena que no la vieron venir y salieron más raspados que piedras de río: bloqueo a camiones foráneos llenos de acarreados; cierre de avenidas de acceso por “obras hidráulicas”; desvío de la circulación para alejar a los convoyes procedentes de otros estados; colocación de anuncios espectaculares y lonas contra Morena en la ruta que seguiría la marcha.
Morena se queja ahora de que le aplicaron la que ellos aplicaron varias veces en la Ciudad de México a convocatoria de marchas de los defensores del INE y luego de la Corte. Eso aplicó Morena a ciudadanos libres en la CDMX y la sigue aplicando.
Y para coronar, la estrategia de llevar a Maru Campos a un carrusel de medios a la capital del país trae rabiando todavía a dirigentes, autoridades y promotores morenistas porque les ganó en Chihuahua y enseguida los desafió en su preciado bastión, la Ciudad de México.
Fortuitamente Maru está ahora al frente, poniendo la muestra de que aún hay esperanza para quienes no están de acuerdo con el régimen morenista: Que le pueden ganar batallas en el norte, pero también en el centro.