Política

El Hospital General (1890-1905)

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“Están ya concluidos los planos del Hospital General y muy pronto comenzará su construcción”, informó el presidente el 16 de septiembre de 1890 al Congreso de la Unión. La ciudad tenía más de trescientos mil habitantes, según el censo de ese año. Los hospitales que la servían estaban, en su mayoría, situados en edificios de la Colonia, sin las condiciones de higiene que eran necesarias: el de Jesús Nazareno (siglo XVI), el de San Hipólito (siglo XVI), el de San Lázaro (siglo XVII), el de San Andrés (siglo XVIII), el de San Juan de Dios (siglo XIX). Así, el doctor Eduardo Liceaga concibió la idea de construir un centro de hospitales al suroeste de la ciudad, sobre la calzada de la Piedad, para reunir, bajo una dirección, todos los hospitales que había en la capital al cuidado de la Beneficencia Pública, que dependía de la Secretaría de Gobernación. Liceaga había estudiado microbiología en Francia, bajo la dirección de Louis Pasteur. Daba clases en la Escuela de Medicina. Trabajaba entonces en la elaboración del Código Sanitario Federal. Dedicó su vida a mejorar la sanidad en México, al frente del Consejo Superior de Salubridad. Fue su presidente por cerca de treinta años. “Cuando yo entré a la corporación, el presupuesto del consejo, para todas sus atenciones, era de 36 000 pesos”, escribiría al final de su vida. “Cuando solicité mi retiro, que me fue concedido el 2 de marzo de 1914, el presupuesto aprobado para el consejo era de 741,154 pesos con 96 centavos. Este aumento tan considerable se debió principalmente al apoyo del señor general Díaz durante el largo periodo que duró su Presidencia”.

El Hospital General fue inaugurado el 5 de febrero de 1905. Tras una pieza ejecutada por una banda de Artillería, tomó la palabra el doctor Liceaga. “Señores, no vais a recibir un edificio nuevo sino una institución; tendréis el deber no sólo de conservarla sino de perfeccionarla”, dijo. “Ella os proporcionará la ocasión de hacer el bien a vuestros semejantes, no sólo con el auxilio de vuestra ciencia, sino con la dulzura de vuestras maneras, la compasión por sus sufrimientos y las palabras de consuelo para su espíritu”. Amado Nervo recitó un poema, que dedicó a los desheredados y desconsolados. Acto seguido, el presidente declaró inaugurado el Hospital General, al develar una placa de mármol que decía así: “En memoria del señor don Pedro Serrano, quien hizo donación de 115,000 metros de la superficie que ocupa el Hospital General”. El conjunto ocupaba, en efecto, una extensión de 170,776 metros cuadrados, 115,542 de los cuales fueron cedidos por Serrano. Su costo había ascendido a cerca de 3,000,000 pesos.

El hospital estaba formado por un conjunto de sesenta y cuatro edificios, entre los que destacaban los pabellones dedicados a los enfermos, así como los inmuebles de los servicios de administración (cocina, despensa, botica, lavandería). Trabajaban ahí trescientos quince médicos y enfermeras. Las instalaciones tenían capacidad para mil enfermos. Fueron creadas con ese objetivo —no adaptadas en edificios concebidos con otros fines, como en el pasado. Por ello, el paso de los hospitales de la Colonia al Hospital General fue en efecto, en palabras del doctor Francisco Fernández del Castillo, discípulo de Liceaga, “un simbólico salto del siglo XVIII al siglo XX”. 


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Carlos Tello Díaz
  • Carlos Tello Díaz
  • Narrador, ensayista y cronista. Estudió Filosofía y Letras en el Balliol College de la Universidad de Oxford, y Relaciones Internacionales en el Trinity College de la Universidad de Cambridge. Ha sido investigador y profesor en las universidades de Cambridge (1998), Harvard (2000) y La Sorbona. Obtuvo el Egerton Prize 1979 y la Medalla Alonso de León al Mérito Histórico. Premio Mazatlán de Literatura 2016 por Porfirio Díaz, su vida y su tiempo / Escribe todos los miércoles jueves su columna Carta de viaje
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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