Los ingleses pueden reivindicar con legitimidad la paternidad del futbol porque fueron ellos quienes le pusieron reglas a un juego que durante siglos había sido caótico (como le pusieron reglas, también, a muchos otros juegos, entre ellos uno que durante centurias habían practicado los persas, los indios y los chinos: el polo). Pero también por una razón adicional, quizá de más peso: porque fueron ellos quienes lo exportaron a todos los rincones del planeta.
El primer club de futbol en el mundo, el viejo y legendario Sheffield, fue fundado en 1857 en Inglaterra. Poco después surgieron otros grandes clubes, como Aston Villa, West Ham y Manchester United. Todo el país comenzó a jugar futbol. Su popularidad coincidió, además, con el auge del Imperio Británico. Por esa razón, el juego fue llevado al resto del mundo en sus barcos de vapor. En 1872, los obreros del South Western Railway tenían un equipo en Le Havre, Francia; en 1874, los marineros de la armada británica jugaban a la pelota en las playas de Botafogo, Brasil; en 1885, los mineros ingleses practicaban con gusto ese juego en Río Tinto, Portugal. Fueron también los ingleses quienes jugaron por primera vez al football en las colonias británicas de El Cabo, Natal, Orange y Transvaal, en África del Sur. Y quienes lo llevaron, desde luego, al norte de África, donde a principios del siglo XX llegó a ser legendario como guardameta del Racing Universitaire Algérois un hombre llamado Albert Camus. “Lo que más sé, a la larga, acerca de la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al futbol”, diría Camus.
Aquí en México, el primer equipo de futbol fue el Pachuca Athletic Club, fundado en 1900 por las compañías inglesas que tenían minas de plata en Mineral del Monte, Hidalgo, en el corazón de la República. El Pachuca Athletic Club tenía jugadores que, al principio, eran todos ingleses. Entre ellos destacaban Al Crowle y Fred Wiliams, pero sobre todo Francis Harris, el guardameta, que a pesar de haber perdido la vista de su ojo izquierdo tenía una gran colocación bajo el marco de madera y un instinto extraordinario para atajar tiros a gol. En el Pachuca Athletic Club apareció, por esas fechas, el primer mexicano que jugó al balompié en el país: su nombre era David Islas. Pero el futbol continuaba siendo, esos años, un deporte impulsado por ingleses y jugado por ingleses, más que por mexicanos. Fueron los ingleses que residían en la capital los que fundaron en 1901 el Reforma Athletic Club, el primer equipo de la Ciudad de México, y fueron ellos quienes poco después, en 1902, fundaron otro equipo más, también viejo y legendario: el Club Británico. El Pachuca Athletic Club fue campeón en la temporada 1904.
El mundo empezó a jugar futbol, en todas partes. Para coordinar las asociaciones que surgían aquí y allá fue fundada, en 1904, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), que conoció sus primeros años de esplendor entre 1921 y 1954, cuando fue dirigida por el abogado (y también árbitro) Jules Rimet. La copa que lleva su nombre fue ganada para siempre por Brasil en el Mundial de México de 1970. La que lleva el nombre de la FIFA es disputada este verano en México, Canadá y Estados Unidos.