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Sábado , 20.04.2019 / 00:00 Hoy

Duda razonable

Trabajadoras: el piloto y la tripulación

Carlos Puig

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Después de muchos años de lucha, de muchos intentos fallidos, las trabajadoras del hogar han logrado un triunfo de magnitud, creo, todavía difícil de medir en el ámbito de la justicia laboral y muchos otros.

No dejo de pensar cómo el gobierno anterior se resistió, para “guardárselo” y que su candidato pudiera convertirlo en una promesa de campaña. Ahora, gracias a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a la voluntad del gobierno —IMSS y Secretaría del Trabajo— se ha iniciado el proceso: un programa piloto para ver cómo se puede comenzar a arreglar esta injusticia histórica pletórica en discriminación.

Pero el camino será muy largo por lo arraigada que está en el país esta relación extraña, discriminadora, sexista, abusiva, implantada en buena parte de los hogares mexicanos entre los patrones y quienes trabajan en sus casas.

Desde la decisión de la Corte he leído más argumentos en contra: que si ganarán menos, que si no les conviene a las trabajadoras, que si habrá menos empleo, en fin… legados de esta relación abusiva y normalizada. Después vino Roma y, más allá del impulso que dio al movimiento que hace años viene luchando por la dignificación del trabajo doméstico, provocó algunas conversaciones públicas llenas de condescendencia y cursilería, que tenían poco que ver con los derechos. Y estas conversaciones tenían sobre todo que ver, además, con trabajadoras en los grandes centros urbanos, modernos donde, a pesar de todo, las condiciones son muy diferentes a las de cientos de miles de trabajadoras en ciudades pequeñas y zonas rurales.

Pienso en Chiapas, donde aún los empleadores se preguntan por qué han de pagar algo si les dan comida y habitación —sí, esto pasa—. Pienso en Guerrero, donde una red creada hace 17 años y una casa, solo una casa, les dio a las mujeres opciones para no agarrar el primer trabajo que les ofrecían en Chilpancingo por centavos, porque no tenían donde dormir en la ciudad. Pienso en la costumbre de que si las hacemos acompañarnos en las vacaciones, pues no pago tiempo extra, porque ya las llevé a pasear.

Creo que el camino es largo, porque larga ha sido la injusticia, pues hay piloto, pero esto depende de la tripulación.

@puigcarlos

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