M+.- Preguntas que un día se responderán solas: ¿será la última vez que veremos la colección Gelman en México? Llevaron mariachis al Museo de Arte Moderno al cierre de su exhibición y le cantaron “Las golondrinas”. Son quienes juran —porque no creen a la autoridad— que esas obras no regresarán al país en 2028, como lo estipula la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. Para la respuesta hay que esperar el plazo estipulado.
¿Se imaginan el escándalo que sería que el gobierno se apropie de una colección privada como la de los Gelman? Hay quienes han demandado, exigido, presionado con firmas a que el Estado adquiera un acervo que, insisto, es privado. Hoy está en manos de Marcelo Zambrano, adquirida al que fue heredero de Natasha Gelman, Robert R. Littman. El acervo fue causa de disputas hereditarias, por largos años, entre familiares y cercanos a la familia, nietos de Cantinflas. Fue el ruido mediático lo que provocó que fuéramos al MAM a ver la exposición, no el arte.
¿Podrá la familia Zambrano liquidar el crédito que adquirió de Sotheby’s Financial Services para poseer la Colección Gelman? Los malquerientes quisieran que no, han especulado con esa posibilidad, cuando en periodismo no existe una bola de cristal para ver el futuro. Hasta Inteligencia Artificial sabe que es práctica común esta forma de financiamiento, por eso el aval de Banco Santander. Pero será hasta que termine el plazo para saber quién tiene la razón, en 2030. Las dudas ya están sembradas y han embarrado a gente que le encanta especular. ¿Eso no importa en el periodismo? Se incorporan los “hubiera”, “sería”, “debería”, al mejor estilo de Anabel Hernández y otros pocos.
¿Un gobierno emanado desde la izquierda se va a meter en un estruendo internacional con obras de arte nacionales? Pues la oposición lo cree porque juran que está tapando al heredero de los Gelman, Littman, que no respetó el deseo de Natasha para que las obras se quedaran para siempre en México. Lo que no dicen es que el heredero es heredero, no necesariamente quien tiene que seguir al pie de la letra deseos de quien otorgó la herencia. Allá él y su conciencia.
Veremos en 2028 y 2030 la respuesta a las preguntas, con el catálogo Gelman en mano, para ver quién miente.