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Viernes , 26.04.2019 / 03:31 Hoy

Del plato a la boca

¿Me too cocineros?

Benjamín Ramírez

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Entre el cantar de las comandas, el barullo de los trastos chocando entre sí, el vapor de las ollas y el constante ir y venir de los cocineros, apenas es audible el sollozar de una parte del personal; desde las primeras horas de la mañana la puerta de servicio se abre para sus empleados; en algunos casos solo durmieron 4 o 2 horas, otros simplemente llegaron a casa, tomaron un baño y se vistieron con un uniforme limpio, aquel que corrió con algo de suerte le tocó día de descanso, pero esto no significó que lo ocupara para reponer fuerzas.

El mundo laboral detrás de un restaurante es difícil de describir, entre los comentarios más sonados,por el gremio, se dice que es una profesión muy matada, cuando los clientes descansan tu trabajas u olvídate de los fines de semana. Podemos traducir esto en: desveladas constantes, desgaste físico y, además, una vida social en búsqueda de un des estrés perpetuo. El fin de una jornada laboral se traduce en una sola frase ¿ahora a dónde? seguido de una ronda para todos o mañana llegamos en vivo, haciendo referencia a que no dormirán. Para cualquier adolescente, e incluso estudiante de gastronomía, esto parecería un sueño dorado.

Sin embargo, dentro de este mundo de excesos aparece una verdad incómoda; a partir del movimiento #metoo podemos colocar un antes y un después, en el que la voz de las víctimas se alzó para denunciar un cáncer social, el acoso sexual. Haciendo pública su aparición en el mundo del Cine y pasando por la música, en esta última,que dejara como resultado la dolorosa partida de un personaje inspirador para este firmante, Armando Vega Gil, y del que solo parafrasearé: Más valió un final terrible que un terror sin final.

Fenómenos que colocan en el aire una incógnita sustentada, ¿será posible un #metoococineros?, lógicamente con estrategias correctas para evitar las injurias, las acusaciones sin fundamento o las venganzas laborales. Pero en el entendido de que dicha práctica es una constante por parte de un gran numero de cocineros, meseros, bartenders, personal administrativo, gerentes y propietarios, aunque el acoso no solo dirigido al sector femenino, en este caso la afectación no reconoce géneros de ambas partes.

De esta manera se vive una profesión que, como muchas otras, sufre de estrés, tiene riesgos laborales y puntos críticos de saturación en el mercado; pero que no por tal motivo sea un ejemplo más de violencia de corte sexual, ni se clasifique como espacio para aventajar las necesidades de los empleados, con tal de conseguir un aumento o prometer mejoras laborales, a cambio de favores carnales. La efectiva aplicación de las acusaciones, sumada a la concientización de sus efectos, puede conducir a la erradicación de dichos acosos, mejorando no solo al ramo restaurantero sino, también, a los principios del respeto humano.

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