Política

Una voz con dignidad

En muchas partes del mundo los pueblos sufren por la guerra, por el hambre, por la desigualdad convertida en paisaje y por la indiferencia disfrazada de imparcialidad. Sufren por una extrema derecha que ha convertido al desprecio en política de Estado, la indolencia en norma y el odio en común denominador.

En ese escenario, cada vez son menos las voces que se atreven a hablar desde la dignidad en la esfera internacional. Por ello, el discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum del pasado 18 de abril en la Cumbre en Defensa de la Democracia celebrada en Barcelona es un mensaje indispensable en nuestros tiempos.

Sólo basta escucharla. Mientras otros líderes eligen la neutralidad —o peor, el silencio— la Presidenta fue a Europa a recordar algo que parecía olvidado: la democracia no se defiende con pasividad. Se defiende con principios: justicia social, soberanía popular, derechos y democracia. Y se defiende, sobre todo, sin odiar ni denostar. Sus palabras nos muestran que es posible enfrentar al extremismo sin convertirse en su espejo.

La Presidenta lo dijo sin estridencia, pero sin ambigüedad: frente al extremismo, humanidad. Frente al odio, la mano tendida a los más pobres, a las y los migrantes, a los desposeídos.

Esa es la visión progresista y humanista que la Presidenta llevó a Barcelona. Como ella misma lo refirió: la visión de Morelos, que se lanzó contra la opulencia y el sistema de castas; la de Leona Vicario, que defendió la igualdad entre hombres y mujeres; la de Benito Juárez, que enarboló la paz como principio universal; la del general Lázaro Cárdenas, que encarnó la fraternidad de los pueblos. Una visión que defiende —sin complejos— la igual dignidad de todas las personas, la solución pacífica de los conflictos y la felicidad de los pueblos como fin último del Estado.

En el fondo, las palabras de la Presidenta nos recuerdan que lo que hoy se disputa en el mundo no es sólo quién gobierna: es qué significan las palabras. La extrema derecha secuestró la libertad para vaciarla de contenido: la redujo a libertad para someter, excluir, explotar, acumular sin límite. Frente a ese concepto maltratado, la Presidenta defendió la libertad en sentido pleno: con justicia social, democracia, cooperación y dignidad humana. La libertad de participar y ser escuchado. La libertad, también, de no vivir con miedo.

Esa, en esencia, es la diferencia entre la izquierda y la derecha; entre el progresismo y el conservadurismo. Una visión que anhela un mundo donde quepan todas las personas, pueblos y lenguas, frente a otra que necesita excluir para existir.

El proyecto democrático que defendió la Presidenta no es puro idealismo; refleja una apuesta política clara que hoy resuena en el escenario internacional. México no fue a Barcelona a pedir permiso ni a adornar una foto. Fue a decir que otra forma de hacer política es posible y a probar que ya se está haciendo, como lo acreditan los resultados de su administración.

Por ello su presencia importa. En un tiempo en que la política global se ha vuelto espectáculo de cinismo y los liderazgos se miden por su capacidad de provocar y no de construir, escuchar a una jefa de Estado hablar —con serenidad y con fondo— de democracia, de soberanía y de los pobres del mundo es más que un gesto: es un recordatorio. Un testimonio de que México sigue teniendo voz propia. Y de que esa voz, cuando habla desde la dignidad, no habla solo por las y los mexicanos: habla también por millones de personas, en todos los continentes, que siguen creyendo que un mundo más justo no es consigna, sino una

tarea impostergable.

En suma, la Presidenta hizo lo que pocos se atreven: puso palabras firmes donde otros guardan silencio y principios donde otros ponen indolencia. En medio del ruido del mundo, hay una voz mexicana que se oye con claridad. Una voz que no se rinde al miedo ni al desprecio. Una líder que ofrece esperanza dentro y fuera de México y que es un faro para los pueblos progresistas del mundo.


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Arturo Zaldívar
  • Arturo Zaldívar
  • Coordinador General de Política y Gobierno de la Presidencia de México. Ministro en retiro y expresidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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