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Domingo , 21.04.2019 / 22:10 Hoy

Técnica mixta

El sueño del señor Vallito

Arturo Camacho

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Además de contravenir al artículo 4º de la Constitución mexicana, que consagra el derecho de acceso a la cultura y el respeto a la libertad creativa y de su mandato de “procurar los mecanismos de participación y acceso a cualquier manifestación cultural”; la política cultural implementada en los últimos 30 años, por la Universidad de Guadalajara (UdeG) responde a intereses del “show bissnes”, es una sucursal de las principales promotoras de espectáculos en México; en su auditorio de mayor cupo se presentan principalmente famosos grupos de bandas denominadas “Regional”, cuyas letras abonan poco en la construcción de una sociedad de convivencia armónica y respeto y para darle una barnizada cultural algunas estrellas de la ópera “Ligh”, el precio de las entradas oscila entre los 600 y los nueve mil pesos.

En el antiguo cine Diana, obra del patrimonio arquitectónico moderno reducido a un salón de espectáculos de arquitectura “fronteriza”, se presentan también los artistas de probado éxito en la televisión comercial.

En la segunda mitad del siglo pasado destacó en el medio capitalino un empresario de espectáculos de nombre Vallejo, que fue caricaturizado con el nombre del “Señor Vallito”, émulo de este personaje, el presidente de todas las fundaciones y festivales que patrocina la Universidad de Guadalajara ha conseguido posicionar a la Universidad Pública de Jalisco como la universidad con mayor numero de butacas, pero no para estudiantes, sino para un público ansioso de ver en vivo a los ídolos de la pantalla chica, con los escenarios del conjunto de artes escénicas concluye el sueño del señor Vallito; esto comparado con los doce años que han empleado en construir las instalaciones para el nuevo Centro Universitario de Ciencias Sociales, demuestra que el principal interés de las fundaciones y empresas universitarias no es precisamente la docencia y la investigación (su porcentaje de admitidos no rebasa el 38 por ciento desde hace una década), y mucho menos contribuir al enriquecimiento cultural de sus estudiantes y los jaliscienses en general. Las anteriores afirmaciones no son novedad, han sido ampliamente documentadas por la prensa local y nacional, la última fue en diciembre de 2018 en un periódico de circulación nacional. (“La Jornada”, 23 de dic. 2018). Esta “novedosa” según su autor, idea de política cultural entendida en una muy singular interpretación de industrias culturales traducidas en ganancias económicas que no obstante ser propietaria la UdeG no le aportan más que a un grupo de empresarios; en tanto la infraestructura para la enseñanza en su gran mayoría son precarias en especial en el nivel preparatoria. La política cultural se entiende como un programa de intervenciones realizadas por el estado, instituciones civiles, entidades privadas o grupos comunitarios con el objeto de satisfacer las necesidades culturales de la población y promover el desarrollo de sus representaciones simbólicas (Texeira Coehlo). Estos programas debieran tener el objetivo de promover la producción, distribución y uso de la cultura, así como la preservación y divulgación del patrimonio cultural. Una premisa fundamental es que los bienes y servicios culturales deben estar disponibles para que todos puedan disfrutar y beneficiarse de ellos, incluidas las instituciones y los eventos. El acceso a la cultura consiste en cuatro elementos clave: la no discriminación, la accesibilidad física, la accesibilidad económica y la accesibilidad de la información.Es por ello necesario en que en la Universidad pública de Jalisco se inicie un profundo proceso de revisión de su política cultural, en beneficio de un crecimiento que haga realidad el derecho constitucional de acceso a la cultura, de sus estudiantes y de los Jaliscienses que la mantienen con sus impuestos. En un país como México en donde el acceso a la cultura es un derecho constitucional y se invierte dinero público para garantizarlo es necesaria la fiscalización e intervención de los ciudadanos en su diseño y ejecución.

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