Política

Ceuta

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

Lo que sucedió en días pasados en Ceuta, España, no sólo desbordó una frontera: desbordó una forma de gobernar. En apenas unas horas, decenas de miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia territorio español, provocando una tragedia humanitaria, saturando las capacidades locales y obligando al gobierno de España a desplegar al Ejército. La respuesta fue contundente, pero llegó cuando la crisis ya había entrado, literalmente, nadando.

El problema es que España intentó administrar una emergencia del siglo XXI con instrumentos del siglo XX. Tenía vallas, policías, leyes, oficinas y protocolos. Del otro lado había redes sociales, rumores virales, traficantes de personas y miles de jóvenes capaces de coordinarse en tiempo real. Mientras el Estado analizaba expedientes, internet organizaba multitudes.

Una sentencia del Tribunal Supremo, diseñada para proteger derechos y evitar devoluciones sumarias por vía marítima, fue tergiversada hasta convertirse en una invitación digital. El mensaje que circuló no explicaba procedimientos jurídicos: aseguraba que la frontera estaba abierta y que llegar a Ceuta equivalía a permanecer en Europa. La mentira viajó mucho más rápido que cualquier aclaración oficial.

A esto se sumó la ambigüedad marroquí. Europa lleva años creyendo que puede alquilar la vigilancia de sus fronteras a países vecinos. Sin embargo, quien cuida la puerta también controla la llave. Cuando Marruecos relaja la vigilancia, la migración deja de ser solamente un fenómeno social y se convierte en un instrumento de presión geopolítica.

En el fondo, además, existe una generación de jóvenes marroquíes que no encuentra futuro en su propio país. Las fronteras pueden contener personas durante algún tiempo, pero difícilmente pueden contener la desesperanza. Y mucho menos cuando las redes convierte la frustración individual en una movilización colectiva.

Posteriormente el gobierno español logró retornar a la enorme mayoría de quienes cruzaron. No obstante, dejó claro que gobernar no consiste solamente en reaccionar con fuerza después del desastre. Consiste, más bien, en anticipar cómo interactúan una resolución judicial, una campaña digital, una sociedad frustrada y un vecino con intereses estratégicos.

Muchos gobiernos siguen administrando un mundo de fronteras físicas, comunicaciones lentas y crisis previsibles. Ese mundo ya no existe. Las amenazas actuales son híbridas, digitales, emocionales e instantáneas. No avisan mediante notas diplomáticas: se convocan por WhatsApp. Por eso, lo que Ceuta demostró es que la valla fronteriza no fue lo único que falló. Falló el reloj y la capacidad del Estado Español. Y esta es la advertencia estratégicamente territorial de tu Sala de Consejo semanal.


Google news logo
Síguenos en
Arnulfo Valdivia Machuca
  • Arnulfo Valdivia Machuca
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.