Política

96 segundos

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96 segundos bastaron para cambiar miles de mundos. 96 segundos, que bajo condiciones normales son irrelevantes, fueron en el terror de la incertidumbre, una pesadilla irreal e interminable. Fueron 96 segundos solamente, pero fueron también la fatídica diferencia entre la vida y la muerte.

El causante fue un deslizamiento de placas tectónicas a casi 100 kilómetros de profundidad, en una de las regiones más remotas del país. Pero el país es un laberinto subterráneo de tres cordilleras conectadas entre sí, con lo cual las ondas de la destrucción se transmitieron a kilómetros de distancia.

Para agregarle dificultad al daño, el gobierno había sido inaugurado 72 horas antes y bajo condiciones particularmente adversas, por un detalle específico: el mayor escándalo de corrupción del gobierno anterior había sido precisamente en el área de prevención de desastres, con lo cual los recursos tanto materiales como humanos estaban disminuidos, mermados y diezmados.

Esos 96 segundos quizá han sido unos de los más filmados de la historia reciente. Y las escenas son desgarradoras. La violencia con la que se movió la tierra no puede sino aterrar. Y conforme se publican más grabaciones en las redes sociales, uno no puede sino sentir un profundo dolor por las decenas de muertes que fueron registradas en vivo.

Pero al final nadie puede culpar a la indomable naturaleza de la naturaleza. Quienes vivimos en lugares proclives a destruirse en 96 segundos debemos saber que la única prevención es la previsión: regulación adecuada y respetada, mejores tecnologías constructivas y una cultura de la reacción asimilada por cada y todo ciudadano. Siendo completamente sinceros, mucho de esto no se atendió antes de esos horrendos 96 segundos, por eso es que después de ellos se notó.

En medio de esta tristeza hay, sin embargo, noticias esperanzadoras. La reacción del novel gobierno nacional ha sido impresionantemente eficiente y eficaz; la solidaria respuesta internacional, ejemplar; y, ante todo, la valentía y coraje del pueblo, han resultado en una respuesta masiva para apoyar las de por sí técnicamente sofisticadas labores de rescate. Esto no ha evitado más de 200 muertes, pero sí que ha salvado decenas de vidas. Y eso es algo que, en medio del dolor, debe llenarnos de ánimo. De ánimo y esperanza. De esperanza y fe. De fe porque la unidad llegue a ese hermoso país que, hasta antes de esos 96 segundos estaba gravemente dividido. Al final, todo mal esconde siempre un bien. Esperemos que, como casi siempre sucede, el bien que esos 96 segundos traigan sea mucho mayor que el mal.

Hasta Colombia y hasta el corazón de mis grandes amigos y hermanos, mi cariño y solidaridad. Es el sentimiento fraternal de tu Sala de Consejo semanal.


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Arnulfo Valdivia Machuca
  • Arnulfo Valdivia Machuca
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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