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Lunes , 25.03.2019 / 08:36 Hoy

Perfil Mexiquense

Renovarse… ¿para qué?

Armando Ríos Ruiz

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Una cantidad inmensa de mexicanos opina que Enrique Peña Nieto llegó a la Presidencia de México, no a gobernar. Eso fue lo que menos le interesó, tal vez consciente de sus notorias limitaciones. Sino a servirse del poder con toda la frivolidad y con todo el cinismo que le fue posible. A cometer todos los actos de corrupción a su alcance, que fueron incontables.

Los mexicanos dieron cuenta de su desaprobación en las elecciones intermedias, cuando el PRI sufrió un descalabro descomunal, que anticipó lo que serían los comicios presidenciales. Puso pues la silla al alcance del candidato que supo congraciarse con la mayoría de los mexicanos; que supo aprovechar el hartazgo para ponerse a la cabeza en las preferencias.

Llegado el momento, Morena, un partido de reciente creación borró prácticamente del mapa al más experimentado, al que por 90 años de existencia había mostrado siempre el músculo y que inclusive supo reponerse de dos sexenios de haber sido rebasado por Acción Nacional.

Nadie contaba con que el Presidente que llegaba del estado de México actuaría de tal manera, que provocaría la animadversión de todo un país en su contra y en contra de todo lo que lo rodeaba Que destruiría a tal grado a su partido, que ahora no se ve por dónde puedan repararlo, por más que sus adeptos están convencidos de que no será tan difícil.

Aún muchos no están de acuerdo en cambiarle de nombre. De nada servirá. Bastará con ver a sus correligionarios en cualquier agrupación, para saber que el PRI ya no se llama PRI, sino de otra manera y entonces señalar a la agrupación con nombre diferente, pero con los antiguos priistas, con el mismo desprecio con que hoy se le señala.

Si hay algo difícil en este momento, es renovar al tricolor. Tendrán que pasar muchos años. Tal vez una generación, que al decir de Max Aub, consta de 25 años, para que los aún no tan viejos lleguen al final de su camino y los jóvenes en edad de votar no tengan idea de que hubo un partido que nació a la sombra de una revolución, para mantener el poder pese a todos los abusos que cometía.

Seguramente se verá en la necesidad de cambiar radicalmente. De olvidarse de que el poder es para enriquecerse desenfrenadamente. Pero si ahora que quieren renovarlo comienzan a hablar en el sentido de combatir la corrupción, lo único que lograrán es matar de risa a los mexicanos.

Por lo pronto, nadie cree en milagros priistas._

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