Cultura

“La negociación” (“Dad Man´s Wire”)

  • La pantalla del siglo
  • “La negociación” (“Dad Man´s Wire”)
  • Annemarie Meier

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Distribuir y exhibir la película estadounidense Dead Man´s Wire con el título español de La negociación me parece una mala decisión ya que el título no es atractivo y no alude a lo que promete una nueva obra de Gus Van Sant quien, desde 2018 no había estrenado película. Gus Van Sant es uno de mis realizadores estadounidenses preferidos desde que vi “Drugstore Cowboy” en 1989 y “My Own Private Idahoe” en 1991.

Sus temas, personajes, estilo fílmico y, sobre todo, su claridad y profundidad con la que narra de personajes marginados para trasmitir una visión propia de la realidad social y política de Estados Unidos, me ha atrapado en cada uno de sus largometrajes.

En los bancos de datos lo presentan como cineasta, pintor, escritor, guionista, fotógrafo y músico y es justamente la integración de todas estas artes y disciplinas la que caracteriza su obra.

Además de su interés por la sociología y la empatía por los personajes y los conflictos que aborda. Para “Elefante” de 2003 el director ganó la Palma de Oro en el festival de cine de Cannes y también “Good Will Hunting” (1997), “Paranoid Park” (2007), “Milk” (2008), “Restless” (2011) y “Mar de árboles” (2015) y “No te preocupes, no irá lejos” (2018) tuvieron muy buena acogida.

La negociación narra la historia de Tony Kirits, interpretado por Bill Skarsgård, un ciudadano estadounidense, que en 1977 secuestró al hijo de un magnate de banco para obligar a su padre a pedir perdón y entregarle una recompensa por haberlo engañado con un crédito inmobiliario.

El desarrollo del secuestro que duró tres días, la relación entre Tony y su rehén y la negociación con los medios y la policía, crean un relato sumamente preciso y cargado de emoción que refleja las tensiones sociales y políticas de EUA a fines de los años setenta. Más que como thriller de un secuestro, Gus Van Sant construye la trama como enfrentamiento entre personajes y posiciones de distintas clases sociales en un sistema político que defiende la desigualdad.

El guión escrito por Austin Koldney está basado en la documentación acerca del caso criminal “Dead Man´s Line” de 2018 y al final de su película de ficción, Gus Van Sant agrega un montaje del secuestro real de 1977 que duró tres días, movilizó y mantuvo en suspenso no sólo a la policía sino también la televisión y el espacio público.

En parte por el secuestro, la negociación entre el secuestrador, el rehén (Dacre Montgomery), su padre (Al Pacino) y la policía, pero también por la complicada construcción con la que Tony Kirits se había amarrado al cuerpo del rehén con una escopeta y un cable. En el caso en el que alguien hubiera atacado a Tony, la escopeta hubiera matado automáticamente al rehén.

De ahí el título inglés del filme que alude al cable mortal y la relación entre el secuestrador y su víctima. El interés de Van Sant por la sociedad, la política y los medios estadounidenses de finales de los setenta, destaca en la perspectiva y el peso narrativo de los personajes secundarios como el reportero de radio afrodescendiente, los policías y la joven reportera de televisión.

No hay duda de que a Van Sant le interesó mostrar cómo un caso criminal se convierte y desarrolla como espectáculo público. Los crímenes, los criminales y su persecución, los medios y el aparato de justicia como espectáculo, son temas y narrativas que vivimos todos los días a través de los medios.

Gus Van Sant les dedica una película que nos deja inquietos y reflexionando. ¿La justicia y lo justo no es lo mismo?


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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