Torreón es una ciudad museo del ferrocarril y de la Revolución Mexicana Hemos perdido muchas evidencias urbanas y testimonios ciudadanos e institucionales, pero con lo que se conserva basta y sobra para ser un referente cultural, industrial, social, militar y turístico en el norte de México.
Sabemos que con la llegada del tren a finales del siglo XIX, la pequeña población, con un ambiente de frontera de la civilización, se volvió rápidamente un punto de encuentro de etnias, culturas y economías agroindustriales.
Torreón se debe a estas dos referencias que además fueron manifestaciones de modernidad industrial.
La guerra civil de 1910 rompió con el viejo régimen, feudal, agrícola y sectario, que comenzaba a industrializarse, se sumó a la ultra modernidad previa a la Primera Guerra Mundial.
Luego vinieron años de incertidumbre, tomas militares, asedios que llegaron hasta la rebelión Escobarista , no impidieron el crecimiento y consolidación de una burguesía que supo convivir con el sistema político post revolucionario y el ejido como microcosmos social, cultural, político y económico.
Dije que hemos perdido mucho, como el casco de hacienda en Avilés, pero aún se conservan vestigios de ese medio siglo que se vivió aceleradamente: cascos de haciendas en ejidos como el Seis de Octubre, California, La Loma, La Goma, La Flor: leyendas orales como los ciudadanos orientales refugiados en mayo de 1911 en el convento de las Hermanas del Verbo Encarnado en Gómez Palacio, o el actual Museo de la Revolución.
La Laguna de adobe y ladrillo ve como se deteriora el casco de la Hacienda de Hornos, pero conserva su trazado urbano de principios del siglo XX; ha mandado a la basura bibliotecas de historiadores, pero tiene una asociación de historiadores de poblaciones como Francisco I. Madero, San Pedro o Velardeña y acaba de convocar a personas interesadas en la revaloración cultural y social del campo lerdense... sí es tierra de claroscuros... hemos perdido, pero podemos presumir a propios y extraños lo que se conserva.
Los gestores culturales de hace 70 años, el Festival de las Etnias y la actual administración municipal de Torreón, han documentado, señalado con placas, códigos QR, postales... nuestro patrimonio cultural, histórico, urbano, se editan y re editan textos importantes para comprender nuestra historia...
Descubrir, conservar, promover nuestro patrimonio tangible e intangible, es responsabilidad de todos.
La Laguna es territorio de tajos, terregales, casas de adobe recubiertas con ladrillo, pasillos con sombras de alambre y telas, macetas con suculentas, banquetas anchas, mezquites, pinabetes, casuarinas...
Estamos a tiempo de conocer edificios que guardan museos de sitio como el Ferrocarril, el Canal de la Perla o la Casa Mudéjar, o centros culturales como Casa Faya; muchos hogares de nuestros abuelitos están en pie y aún podemos rescatar vecindades, casas, edificios que ya cumplieron 100 años.
El Torreón de 1884, 1910 y 1914, está vivo.