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Sábado , 20.04.2019 / 08:13 Hoy

Vertebral

Cuando dejamos de ser revolucionarios

Ángel Carrillo

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A propósito del aniversario 105 de La Toma de Torreón el pasado dos de abril, personajes destacados de la historia visitaron Multimedios para desarrollar una charla en el programa sabatino Cambios. 

Tuvimos la oportunidad de conocer las visiones de cuatro notables y apasionados del tema revolucionario en nuestro país, particularmente en La Laguna. 

La Directora del Museo de la Revolución, Silvia Garza, el Cronista de la ciudad y Magistrado doctor Jesús Sotomayor, Fernando Garza, empresario restaurantero y Rafael García de Alba, nieto del Gral. Raúl Madero.

Durante casi una hora, los panelistas hablaron de la importancia histórica que tiene nuestra ciudad en el tema del movimiento armado de 1910. Tres conclusiones importantes obtuve de la plática con los personajes antes mencionados:

1.- Que la historia mexicana no le hace justicia a Torreón como uno de los principales bastiones para que los revolucionarios cumplieran su cometido. 

En ese entonces la “boyante” Torreón tenía dos líneas ferroviarias, la internacional que iba hacia el norte (Estados Unidos) y la que se dirigía al centro del país (Ciudad de México), así que cuando tomaron la ciudad, los maderistas controlaban la entrada, salida de mercancías y producción agrícola. Prácticamente tuvieron en las manos gran parte de la riqueza de la nación.

2.- La olvidada matanza de chinos que tuvo lugar un 13 de mayo de 1911. Los motivos fueron muchos, algunos de ellos tenían que ver con la xenofobia que en el mismo pueblo lagunero se había despertado. 

La gente aseguraba que los orientales (que para ese entonces sumaban 600) les quitaba las oportunidades de trabajo y que los sueldos no eran justos. 

Así que aquella noche se escuchó ¡Viva Madero, mueran los chinos! Poco a poco, los dos mil revolucionarios habían replegado a los 700 federales que se encontraban en La Laguna y eso permitió que comenzara “la cacería” de la minoría china, a algunos los ejecutaron en sus casas para después saquearlas, a otros (los que lograban huir) los mataron entre los maizales. 

Las versiones vienen y van, unos dicen que los extranjeros estaban armados por esa razón abrieron fuego contra ellos, otros más coinciden en la simple injusticia del acto.

3.- A inicios del siglo pasado Torreón estaba llamada a convertirse en una ciudad muy próspera, gracias a la llegada de etnias internacionales y al ferrocarril. 

El ejemplo fehaciente es que los nombres de las primeras fábricas que nuestra región albergó fueron: 

La Fe, La Esperanza, La Constancia, La Alianza, La Unión, La Amistad, virtudes teologales que perdimos con el tiempo y que con su ausencia el antagónico brazo del crimen organizado cimbró nuestras vidas. 

Es casi mágico el resultado del intercambio entre estos valores por los de sus antónimos. Del 2008 al 2012, la Comarca Lagunera se había convertido en una de las cinco zonas más peligrosas del mundo y (puede resultar retórico, pero cierto) todo por habernos desapegado de estos preceptos. 

Dicen que uno siempre vuelve a donde fue feliz, sería bueno retomar el espíritu que nos fundó como comunidad, los nombres de las fábricas nos pueden puedan llevar a encontrar un buen norte. 


angel.carrillo@multimedios.com

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