Política

Todos somos responsables

Una máxima del periodismo dice que dato mata relato, pero en seguridad, la percepción es la que manda en el ánimo social: en el de usted, su familia y el vecino de la esquina.

Esta semana, el Inegi publicó la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), correspondiente al primer trimestre de 2026, y para Puebla, los números arrojan una luz al final del túnel: la percepción de inseguridad bajó de 84.5 a 81.5 por ciento.

No es una cifra menor, mucho menos si consideramos que en el resto del país se movió 2.3 por ciento a la baja, mientras que en el entorno poblano lo hizo en 3 por ciento.

Estamos, pues, por encima de la media nacional en cuanto a recuperación de confianza.

De acuerdo con datos de la Fiscalía y el Secretariado Ejecutivo, la fotografía del momento refleja una reducción de 4.6 por ciento en incidencia delictiva total y bajas considerables en crímenes que nos duelen a todos: feminicidio, homicidio y robo a transporte.

Hay que decir las cosas como son: la estrategia de coordinación entre los gobiernos de Alejandro Armenta, Claudia Sheinbaum y las fuerzas federales está dando resultados tangibles; y aunque hay hechos como la reciente captura de objetivos prioritarios como El Bukanas que no necesariamente se llevó a cabo en la capital, si cambian el ánimo de la gente.

De igual forma, la aprehensión de miembros de La Barredora y el CJNG no son solo trofeos para la vitrina oficial; son golpes directos a las estructuras que pretenden marcar el ritmo de nuestra vida cotidiana, esos que antes que lo material nos roban la tranquilidad.

Según lo veo, hay voluntad de las autoridades para reconocer el caos y enfrentarlo. Sin embargo, pies en la tierra: un 81.5 por ciento de percepción sigue siendo una losa pesada. Significa que ocho de cada diez poblanos aún sienten miedo al usar un cajero o subir al transporte. El avance es real, pero no es para celebrar sentados en una dependencia.

La exigencia es clara: los puntos ganados deben ser una tendencia sostenida. La paz social no se decreta, se construye calle por calle; no solo con patrullas, sino como ciudadanos —que también nos toca—. Recuperar la seguridad implica dejar de normalizar la violencia, denunciar lo que vemos en el barrio y fortalecer el tejido social que la delincuencia intentó romper. La autoridad está obligada a darnos resultados, pero nosotros a no ser cómplices con el silencio o la indiferencia.


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Andrés Lobato
  • Andrés Lobato
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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