Política

Que le corten la cabeza al elefante

El gobernador Alejandro Armenta ha lanzado una advertencia que retumba en algunos rincones oscuros de la administración pública: el elefante de la corrupción sigue obeso y las mafias no se han ido.

A quince meses de haber tomado las riendas de uno de los estados mas importantes del país, el mensaje que emana desde el ejecutivo es honesto, ciertamente, pero también: preocupante.

Reconocer que al interior de su propia gestión existen grupos que se resisten al orden y se aferran a los vicios del pasado, es una declaración de guerra contra la inercia corrupta que ha frenado el progreso de la entidad durante décadas.

No se trata sólo de una percepción ciudadana, sino de una realidad admitida desde la cúpula del poder, lo cual puede considerarse positivo, pues hasta los terapeutas dicen que para terminar con un problema: primero hay que reconocerlo

En la Secretaría De Movilidad y Transporte, por ejemplo, el diagnóstico es lapidario. Hablar de una estructura tan pesada como un elefante, no es sólo una metáfora que refuerza el discurso; es el reconocimiento de que desmantelar esas redes que se benefician del caos en el transporte público es una tarea que va a requerir de algo más que buenas intenciones.

El gobernador ha sido claro sobre el origen de muchos conflictos recientes. Desde las manifestaciones en el BINE hasta las quejas en universidades estatales y es que se trata de reacciones de esas mismas mafias que se sienten amenazadas por las auditorías a la Secretaría de Educación.

Según lo veo, los golpes bajos y las campañas de bots, no son más que el último recurso de quienes se resisten a perder sus privilegios y plazas irregulares.

El primer paso ya se dio, existe un tumor, ahora sociedad y gobierno debemos trabajar para extirparlo; estas declaraciones deben traducirse en acciones contundentes.

Si las mafias están identificadas y los responsables tienen nombre y apellido, los ciudadanos esperamos que la justicia actúe –sin afán de persecución– pero con toda la firmeza de la ley.

El reto de Armenta es lograr que la limpieza sea lo suficientemente profunda para que esa obesidad burocrática no termine por asfixiar el progreso que la entidad tanto necesita.

Llegó el momento de pasar de la denuncia a la desarticulación de esas redes que, según el propio gobierno, siguen ahí, acechando desde lugares oscuros.

Puebla no puede seguir cargando con un elefante que se niega a caminar por culpa de la corrupción. Que le corten la cabeza, diría la Reina de Corazones.


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Andrés Lobato
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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