El presidente municipal Ricardo Moreno Bastida defiende con firmeza su estrategia de seguridad en Toluca, y los números que destaca son contundentes: más de 60 semanas con el robo de vehículos a la baja y una reducción de 25.43% en delitos de alto impacto. Estas cifras, avaladas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, colocan a la capital mexiquense en una posición importante frente a otros municipios del país. En un contexto nacional donde la inseguridad suele marcar la agenda pública, Toluca se convierte en ejemplo de que la voluntad política y la coordinación institucional rinden frutos, lo cual obliga a reconocer que la política de seguridad implementada por el alcalde ha tenido efectos concretos en la vida cotidiana de los ciudadanos.
Moreno Bastida advierte que en Toluca no hay impunidad y que la mayoría de los delitos graves terminan con detenidos que incluso vienen de otras entidades a delinquir; esa afirmación, aunque respaldada por cifras oficiales, debe ser contrastada con la percepción ciudadana, que muchas veces se mueve más por experiencias inmediatas que por reportes institucionales. La seguridad no solo se mide en números, también en la confianza que la población deposita en sus autoridades y que a la postre es la que más impacto tiene.
El alcalde insiste en que Toluca es hoy más segura que algunas ciudades europeas, una comparación que puede sonar provocadora pero que busca subrayar la magnitud de los resultados. Lo cierto es que la estrategia ha mostrado eficacia, aunque la delincuencia, -como él mismo reconoce-, cambia de táctica constantemente. Toluca va en la ruta correcta, no obstante, Moreno Bastida bien sabe que la seguridad es un terreno donde la autocomplacencia puede ser tan peligrosa como la propia criminalidad, por lo que ahora, la clave está en mantener la capacidad de adaptación y en comunicar con transparencia los avances y los pendientes...
Rastreando
Rumbo a la elección intermedia de 2027 en el Edomex, los nuevos perfiles empiezan a marcar diferencia en un escenario donde la operación territorial y la credibilidad pesan más que los discursos. En Morena, Jessica Malváez es un ejemplo claro de esa lógica: no busca reflectores, sino construir desde abajo. Su cercanía con la dirigente estatal guinda, Luz María Hernández Bermúdez, y su trabajo en municipios del sur mexiquense, la colocan como una operadora con oficio, alguien que entiende que las candidaturas se ganan en el territorio.
Su experiencia en procesos electorales estratégicos le otorga un plus de confianza política, en un partido cuya disciplina interna no es su fuerte.
En Toluca la irrupción de Agustín Flores en el partido naranja representa aire fresco, frente a la repetición de apellidos. Su trayectoria profesional como jurista y su distancia de la política tradicional lo convierten en una alternativa. Sin embargo, la incógnita está en si MC sabrá capitalizarlo o si terminará repitiendo la simulación que tanto critica....
Por otro lado, la propuesta del diputado priista Alejandro Castro Hernández para reinstalar las escuelas de tiempo completo en el nivel básico estatal no es solo un intento de responder a las necesidades actuales de madres y padres trabajadores, sino también un claro guiño a una de las principales iniciativas del expresidente Enrique Peña Nieto.
El modelo, eliminado en 2022, representaba una política educativa emblemática de su sexenio, concebida como una estrategia integral para fortalecer el aprendizaje, fomentar la equidad y ofrecer un espacio seguro a la niñez. Retomar este esquema, con jornadas de ocho horas y servicios alimentarios en comunidades vulnerables, no sólo busca mejorar los resultados académicos, sino reactivar un proyecto que en su momento fue símbolo de inclusión social y apoyo a las familias trabajadoras, lo que coloca al PRI en un intento de recuperar banderas históricas de su gestión en materia educativa.