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Martes , 19.02.2019 / 15:22 Hoy

Ojo por ojo

Otra vez los secuestros y los feminicidios

Álvaro Cueva

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Voy a decir algo muy poco correcto y le ofrezco una disculpa por esto, pero lo tengo que hacer así: este asunto de “aquí matamos más mujeres que en ninguna otra parte”, “ya no les peguemos” y “ya no las secuestremos”, es cíclico.

No es que le importe a la sociedad. Es que de repente como que algo misterioso ocurre que el conflicto se cuela en la agenda nacional y todos se encienden.

¡Y cómo no si las cifras son contundentes! ¡Y cómo no si las imágenes son aterradoras! Pero la verdad es que se trata de un problema que va y viene. Las estrellas se toman fotos, salen en las paradas de los camiones y los cibernautas discuten, pero al cabo de equis período volvemos a lo mismo.

El verdadero problema es que ser mujer, en México, no está padre. Es como si las mexicanas valieran menos. Es como si las mujeres estuvieran al servicio de los hombres. Es como si a las chavas se les pudiera tratar peor que a los animales de antes, como si fueran menos que un objeto.

Ojo: no lo digo porque lo piense. Lo digo porque no se necesita tener doctorado en sociología para darse cuenta de que así es. A lo mejor usted es una mexicana muy culta, libre y vive en un clima de absoluta seguridad. ¡Pero qué cree! Un alto porcentaje de las mujeres de este país vive en otra realidad.

Y hay que protegerlas, pero no con más focos en las calles, no con más policías en el Metro, no con más bonitas campañas con fotos de famosos y no con más feministas haciéndose más ricas y más famosas cada vez que este tema se pone sobre la mesa.

Hay que hacerlo atendiendo a los hombres, atendiéndonos a todos. ¿Es tan difícil de comprender? Las mexicanas dejarán de ser asesinadas, golpeadas, insultadas, secuestradas, compradas y vendidas el día que los mexicanos dejen de querer hacerlo.

¿Por qué un hombre mata a una mujer? ¿Por qué le pega? ¿Por qué se la roba o la utiliza como mercancía? Porque a los hombres, en este país, salvo honrosas excepciones, se nos enseña que eso es lo normal, que eso es nuestro derecho, que hacerlo es algo lícito.

¿Estás de mal humor? Desquítate con una mujer. Hazle lo que quieras. ¿Y quién no lo enseña? Con la pena pero esto es algo que está casi en todos lados.

De nada sirve que nos pongan el video de la chica que estuvo a punto de ser secuestrada como un ejemplo de solidaridad social si todos nos burlamos cruelmente de una actriz que sale en un programa de revista por cometer un error con la película Roma o si todos nos carcajeamos cuando un reportero le dice embarazada a una chica con panza normal.

¿A qué no nos hubiéramos burlado igual si la persona en cometer el error con Roma hubiera sido un hombre?

¿Me podría explicar usted porque una persona gorda tiene una panza normal y una mujer embarazada, no? ¿Dónde está la anormalidad en el embarazo? Y no lo dijo un hombre. ¡Lo dijo una mujer!

A los lords, aunque les va mal, jamás les va peor que a la ladies en las redes sociales. ¿O sí?

Ya basta de fingir corrección con los temas de equidad de género y de combate a la violencia contra las mujeres.

Hay que ir al origen, hay que dejar de legitimar estas acciones. Matar, golpear, insultar, secuestrar, comprar o vender a una mexicana no es divertido. ¿O usted qué opina?.


@AlvaroCueva

alvaro.cueva@milenio.com

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