Espectáculos

Tv Adicto Golden Awards

Tengo un problema muy grande. No sé si sea ético o moral pero es algo que me tiene profundamente deprimido. Quienes me conocen saben que digo la verdad.

Estoy a nada de cumplir 29 años como crítico de televisión y desde principios de la década de los 90, cuando firmaba como TV Adicto, siempre que llegaba esta época del año, publicaba mis premios a lo mejor y a lo peor de las telenovelas.

Me tardaba horas revisando mis apuntes, tratando de decidir quién merecía qué galardón.

Y lo que más me llenaba de orgullo era que yo agarraba parejo entre las producciones de todas las televisoras y entre lo poco o mucho que nos llegaba, a gran escala, de otros países.

Por mis TV Adicto Golden Awards pasaron Corazón salvaje, Café con aroma de mujer, María la del barrio, Mirada de mujer, Yo soy Betty, la fea, Las Aparicio, La reina del sur, Infames y muchos otros grandes melodramas.

Lo más bonito es que todos hablábamos el mismo lenguaje.

Si yo le decía, por ejemplo, que Daniela Romo merecía un premio como mejor villana del año por su magnífica actuación en El manantial, no había persona que no hubiera visto el trabajo de esta gran figura y que no pudiera decir si estaba de acuerdo o no con mi opinión.

Las telenovelas eran las reinas de la televisión mexicana, nuestra máxima aportación mediática, el formato donde todos nos encontrábamos, nuestro mayor orgullo como industria y como país.

¿Ahora qué quiere que haga? ¿Que le entregue un premio a Pasión y poder? ¿Que le diga que Tanto amor es mejor que Amor de barrio?

¿Que le dé un reconocimiento a Caminos de Guanajuato? ¿Que le haga un homenaje en vida a Simplemente María? ¿Que le mienta, como hacen otros, y que le invente que A que no me dejas cambió mi vida?

¿Eso es lo que quiere? ¿Que lo engañe?

Lo más probable es que, a menos que usted trabaje encubierto para alguna televisora o que pertenezca a uno de esos clubes de fans que defienden a capa y espada a sus estrellas sin darse cuenta del gran daño que les hacen al alejarlas de la crítica, no va a saber ni de lo que le voy a estar hablando.

Las telenovelas hoy están más muertas que vivas, ya no son nota en términos periodísticos, no representan un referente, no representan nada.

¡Qué caso tiene darles un premio! Y peor tantito, ¿se da usted cuenta del inmenso daño que yo le haría a la industria de la televisión mexicana premiando nada más premiar, por tradición, por rutina?

Qué pena tener que decirle esto a nuestros muy soberbios productores, pero no existe una sola de estas emisiones que se haya hecho en México en los últimos 12 meses que haya valido la pena.

La que no arrancó muy bien y luego se desplomó, fue una porquería de principio de fin, una experiencia aburridísima, mal hecha, mal escrita, mal actuada. ¡Una vergüenza!

Ojo, no estoy diciendo que no haya talento en México, que no haya habido gente que no le haya echado ganas o que de repente, por ahí, alguien no se haya querido comer al mundo con títulos como Así en el barrio como en el cielo o Antes muerta que Lichita.

Pero, perdón, no fue suficiente. ¡Qué tan mal no habrán estado las telenovelas de 2015 que ya casi nadie quiere trabajar en ellas!

¡Qué tan mal no estarán las cosas que ante la ausencia de prestigio que este negocio representa el día de hoy, mucha gente prefiere decir que hace series o teleseries en lugar de afirmar que hace telenovelas para tratar de engañar a los patrocinadores y a las ausencias!

Una industria que no se atreve ni siquiera a decir su nombre, no puede ser una buena industria.

Hasta los narcotraficantes presumen con orgullo que son narcotraficantes.

No puede ser que la gente que se dedica a hacer telenovelas en México sienta tanta vergüenza de trabajar en títulos como Lo imperdonable, La vecina y Amores con trampa que ahora diga que se dedica a otras cosas.

¿En qué momento la realización de melodramas se convirtió en algo peor que un delito? ¡En qué momento!

Tenemos un problema y si yo entrego un solo premio a una sola producción de este año, voy a ser parte de él.

No quiero eso. Quiero que recuperemos la dignidad de esta industria, que volvamos a ser nota, que volvamos a conquistar el mundo, que nos volvamos a sentir orgullosos de nuestros melodramas.

Mientras no ocurra eso, no volveré a dar mis TV Adicto Golden Awards.

¿Sabe qué es lo más triste? Que me siento muy solo en esta historia. No veo que a nadie le interese. Ni a mis compañeros de la prensa ni a los ejecutivos de las televisoras.

Y no es porque los melodramas seriados vayan de salida. ¡En mil y un lugares del mundo están triunfando aparatosamente! En mil y un lugares menos en México.

¿Ahora entiende cuando le digo que estoy profundamente deprimido?

Estoy viendo morir lo que más amo en el mundo. Con eso acabo 2015. Con eso acaba una era.


@AlvaroCueva

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Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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