Espectáculos

Termina “Mujer de nadie”

Estoy muy triste porque hoy termina “Mujer de nadie”. Siento como si me estuviera despidiendo de una parte fundamental de mi vida, de alguien de mi familia, de un amigo súperespecial.

¿Cuál es la nota? Que en medio de la vorágine de contenidos que estamos viviendo, las telenovelas siguen siendo nuestro gran refugio.

Que a pesar de los prejuicios, nuestros melodramas seriados siguen creciendo, evolucionando.

“Mujer de nadie” es un título particularmente importante porque sin dejar de ser una telenovela tradicional a la mexicana, va por otro lado.

Tomemos la situación que usted quiera: el robo de bebés, la suplantación, el “tú bebé es mío”.

¿Cuántas veces usted no ha visto esto? ¡Miles! ¿Pero qué hizo la productora Giselle González? Sin traicionar al género, sin traicionar el formato, lo hizo creíble, lo llenó de verdad.

Resultado: el programa más visto de México. Por encima de “Vencer la ausencia”. Por encima de “La rosa de Guadalupe”. ¡Por encima de cualquier cosa!

¿Así o más claro que las telenovelas tradicionales a la mexicana son el camino? ¿Así o más claro que esto es lo que se tiene que hacer?

¿Así o más claro que esto ya no es “María la del barrio” (que se merece todo nuestro respeto ubicándola en el contexto en que fue hecha)?

Jamás me voy a cansar de decirlo: estoy mucho muy impresionado con este proyecto porque el recuerdo de “Amarte es mi pecado”, el título original en que está inspirado este “refrito”, sigue pesando en el corazón de quienes lo gozamos bajo la batuta del inolvidable don Ernesto Alonso.

No cualquier toma una obra de ese tamaño y la actualiza con ese talento.

No cualquiera la hace posible en este momento donde la industria lucha por abrirse paso entre lo políticamente correcto, el empoderamiento femenino y cuestiones tan escabrosas como el fenómeno de la cancelación.

Todas las personas que están detrás de “Mujer de nadie”, desde sus escritores, directores y coordinadores hasta sus actores, editores y musicalizadores” hicieron un trabajo increíblemente admirable y atractivo.

No le voy a vender trama para no arruinarle la experiencia a los mercados internacionales, pero le voy a dar datos para que aprecie la grandeza de este concepto:

Ninguno de los personajes que salen aquí, ninguno, es igual a como era al principio. Todos cambiaron, crecieron, mejoraron, tanto en su forma de ser como en su apariencia física.

Sí, yo sé que suena muy elemental. ¡Pero qué cree! Esto no se veía antes. No se veía así, tan real, tan positivo.

¡Porque ésta es otra! A nivel ideológico esto es lo más sano del mundo.

“Mujer de nadie” le dice a las mujeres, a las mujeres que han sido víctimas de violencia física, psicológica y hasta económica, que sí hay camino, que sí se puede salir adelante a pesar de situaciones que normalmente no se tocan en telenovela tradicional mexicana.

¿Como cuáles? Como la doble moral, como lo que sucede con la trata de personas, como lo que ocurre en el contexto de los políticos y los empresarios.

Y ni entremos a la parte sentimental porque entonces sí no vamos a acabar nunca.

Hoy termina “Mujer de nadie” y aunque estoy muy triste por su partida, le ruego que la busque hoy a las 21:30 en Las Estrellas. Le va a gustar. De veras que sí.

alvaro.cueva@milenio.com

Google news logo
Síguenos en
Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.