Sí vio el estreno de la nueva telenovela de Juan Osorio, ¿verdad? ¿No se le hizo la cosa más maravillosa del universo?
Ahora sí que todos en Televisa deben estar de fiesta porque no solo nos están ofreciendo una historia original, nos están dando una propuesta del siglo XXI, entrañable, chistosa, familiar.
Ojo, es televisión abierta privada nacional, la que tiene que hacer milagros con los presupuestos, la de los ratings, la de las ventas, pero es buena, buenísima televisión abierta privada nacional.
Y no sé usted, pero yo, lo que más le celebro, es que en contraste con otras producciones que están apostando por el narco o por la violencia, aquí están apostando por la familia, por la gran familia mexicana.
No hay manera de ver esto y no querer invitar a los hijos, a los abuelos, a los papás, a los primos, a los tíos y hasta a los compadres a mirarla.
Este melodrama seriado es un homenaje a nuestros más profundos valores familiares. Si yo fuera anunciante, ya estaría luchando por meter mi dinero ahí.
¿En qué me baso para decirle esto? En que no estamos hablando de una propuesta con padres, hijos y ya. ¡No! Estamos hablando de un proyecto con algunas de las máximas estrellas del espectáculo nacional.
Desde la inmensa Silvia Pinal hasta la señorona Diana Bracho, pasando por luminarias alucinantes como Rafael Inclán, René Casados, Regina Orozco, Olivia Bucio y Luz María Jerez.
¿Y qué me dice de la pareja Zuria Vega-Daniel Arenas, de la emoción de volver a ver a Yahir, ahora en Televisa, o de la participación de grandes valores como Laura Vignatti, Gabriela Platas y Lola Merino?
¡Bueno, hasta Latin Lover se está luciendo en esta emisión!
¿En verdad usted cree que si esto no fuera un proyecto con una inmensa misión social y familiar una leyenda del cine, del teatro y de la televisión como doña Silvia Pinal hubiera aceptado estar ahí?
¿Usted cree que si no hubiera profundidad en la concepción de esta historia, una actriz como la gran Diana Bracho hubiera aceptado darle un giro radical a su carrera en televisión dándole vida a ese personaje tan hermoso de mamá, suegra, amiga y enemiga?
Aquí va a pasar algo tan importante o más que con Una familia con suerte.
¿Sabe usted quién escribió esto especialmente para las audiencias mexicanas de Las Estrellas?
Park Ji-eun, la misma escritora coreana que nos ha obsequiado auténticas obras maestras como Mi amor de las estrellas.
¿Cuándo había visto usted que un autor asiático se adentrara en nuestra cultura para crear algo así, así de fresco, así de bonito?
Por lo mismo, no estamos hablando de la típica telenovela mexicana de toda la vida donde los personajes sufren en la más espantosa soledad, mientras esperan un milagro económico y amoroso.
No, aquí todos se divierten, tienen su carácter, trabajan en equipo, luchan por sus sueños y hasta se enfrentan a conflictos a los que todos nos enfrentamos en nuestra vida cotidiana como las rentas y los créditos hipotecarios.
Adoro que la pareja protagónica de esta historia haya estado junta desde el capítulo uno. Amo que los personajes sean “buenos”, pero que al mismo tiempo sean “malos”.
Me encanta que los protagonistas hagan una pausa para regalarle pan a los pobres, que las mujeres trabajen en lo que quieran, incluso en cosas tradicionalmente etiquetadas para hombres, y que todo esté envuelto por un delicioso sentido del humor.
Por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente, ¿qué me dice de las locaciones?
Eso es México: Oaxaca, la gente, los colores, los sabores, los mercados, las panaderías, los tacos, el mole, los parques, las calles, el campo, la ciudad.
Por más que trato de hacer memoria, desde los tiempos de don Ernesto Alonso no veía a mi país tan hermoso en una telenovela de Televisa.
Desde los tiempos de El maleficio Oaxaca no brillaba como está brillando en esta emisión que, además, está vendida, entre muchas marcas, a Cklass, una importante compañía de ventas por catálogo.
Es el espectáculo perfecto, un negocio redondo, televisión abierta privada nacional en su máxima expresión.
¿Y cómo se llama esta chulada de lanzamiento estelar? Mi marido tiene familia y se transmite de lunes a viernes a las 20:30 por Las Estrellas.
Yo no tengo una bola de cristal para garantizarle que esto se vaya a convertir en un nuevo clásico de la televisión latinoamericana.
Pero como crítico le garantizo que tuvo un arranque de oro en época de crisis, un inicio de luz en tiempos oscuros.
¡Y qué rico es volver a sentir el oro! ¡Y qué fantástico es volver a ver la luz!
Por lo que más quiera en la vida, reúnase con su familia a ver esta producción de Juan Osorio todas las noches por Las Estrellas.
Se va a reír, se va a enamorar, se la va a pasar como hace mucho que no se la pasaba mirando una telenovela mexicana. ¿A poco no?
alvaro.cueva@milenio.com