M+.- No me preocupa que Heraldo Televisión sea un canal chiquito. Me preocupa que no le importe ser un canal chiquito. Que no quiera crecer. Que no quiera competir. Que exista quién sabe por qué o para qué.
Y a las pruebas me remito: su programa especial del gran evento futbolero que está moviendo a la humanidad entera en este momento.
Se llama “Ruta 2026” y es tan poquita cosa que por poco y alcanza en patetismo al “show” pambolero de Canal Once (que sigue tomado). Así: de ese tamaño. Lo único que cambia, casi, casi, es la paleta de color.
La gente de “El once inicial mundialista” se sintió en 1990 y agarró las tonalidades más chillonas que encontró, como para que se notara más su pobreza.
“Ruta 2026”, no. Ellos dijeron: miseria. ¡Viva mi miseria! Y entre que no iluminaron. Y entre que se fueron por los colores del Vaticano. Y entre que no se preocuparon ni por meter mujeres ni por jugar con comentaristas de varias generaciones para conectar con las audiencias.
¡Qué tan feo no estará este “especial” que sus “compañeros” del programa que sigue, en sus promos, se quejan de que los movieron por su culpa!
Más allá de que éste es un claro indicador de que ahí no hay nadie que esté supervisando la pantalla, le hubieran echado más “ganitas”, ¿no?
“Ruta 2026” es un programa de periodismo deportivo, de media hora, donde tres señores están detrás de una barra tipo “Hoy mismo” (1984).
Y sí, se ve como televisión de 1984. Hasta tengo la impresión de que las cámaras están “amarradas” porque no hay mucho qué hacer en términos audiovisuales.
Me queda claro que por ahí anda alguien que sí sabe de contenidos porque, objetivamente, sí trae las notas que debe traer, sí toca los temas que se tienen que tocar y sí entran los apoyos visuales que tienen que entrar.
La bronca es que como que a sus conductores les importa un cacahuate. Hablan como si estuvieran leyendo el menú del Vips. Y eso, a las 22:30, da un sueño pavoroso.
Edgar Valero, César Martínez y Jorge Romero, cuando están informando, son bastante buenos porque, insisto, la información ahí está.
Son más notas que las que vemos en otros espacios de otros canales que nomás pierden el tiempo con secciones rarísimas, comediantes de mala muerte o falsos debates.
Pero cuando opinan, no generan nada. Yo creo que tienen problemas personales, que no les pagan o que están deprimidos.
Hay más pasión en cualquier influencer de cualquier plataforma que en esto que, se supone, compite contra lo mejor de lo mejor de México y del mundo.
¿Pero sabe qué es lo más triste? Cuando se va acercando el final de la transmisión. Como que “Ruta 2026” acaba cuando se les acaba el tiempo. Cero estructura dramática.
E, igual, a los conductores les da lo mismo. Ellos ya cumplieron. Ya se quieren ir a sus casas. Adiós.
¿Ésta es la televisión que usted y yo nos merecemos? ¿Éste es el contenido que una fiesta como la que estamos viviendo en las calles amerita?
¿Y por qué nadie hace nada? ¿Y por qué nadie interviene? ¿Y por qué nadie se queja?
No me preocupa que Heraldo Televisión sea un canal chiquito. Me preocupa que no le importe ser un canal chiquito. Que no quiera crecer. Que no quiera competir. Que exista quién sabe por qué o para qué.
Y a las pruebas me remito: “Ruta 2026”. ¿O usted qué opina?