Documentales por aquí, documentales por allá. ¡Qué importantes se han vuelto los documentales en los últimos años! Y hoy Netflix estrena uno verdaderamente bueno.
Se llama “Los ladrones: la verdadera historia del robo del siglo” y es increíble desde todas las perspectivas.
Primero por la historia. Aquí es donde uno comprende que la realidad siempre supera a la ficción. ¿Cómo es posible que esto haya sucedido? ¿Cómo es posible que esto haya sucedido así?
Y peor tantito: ¿Cómo es posible que haya acabado como acabó? ¡Qué locura! ¡Qué experiencia!
Luego viene la parte de los testimonios. Quién sabe cómo le hicieron los responsables de esta joya para conseguir a todas las personas que consiguieron para declarar, para recrear y para posar, pero lo consiguieron.
Esto no es lo que normalmente sucede en esta clase de emisiones, mucho menos cuando hay tanto dinero, tantos intereses y tantos mitos alrededor de estos personajes. ¡Pero ahí están!
Y por último tenemos la parte de la producción. “Los ladrones: la verdadera historia del robo del siglo” es un documental bellísimo, con lo último de lo último en cuanto a recursos, con una narrativa pulcrísima y con una propuesta estética francamente admirable.
Si usted lo pone frente a los mejores documentales de Inglaterra, de Estados Unidos o de Asia, le juro que les mete un susto.
¿Por qué le comento esto? Porque “Los ladrones: la verdadera historia del robo del siglo” es un concepto orgullosamente latinoamericano. Es de Argentina, sobre una historia real de ese país y es tan local que al instante se vuelve global.
No importa si usted vive en Monterrey o en Torreón, en California o en Texas. Le doy mi palabra de que desde el minuto uno se va a intrigar, se va a involucrar y acabara disfrutando esto como pocas veces en el contexto de los documentales.
¡Porque ésta es otra! “Los ladrones: la verdadera historia del robo del siglo” no es el típico ejercicio cinematográfico de realidad donde el gancho es la sangre, el sexo o la muerte.
Aquí vamos por el dinero, por el reto personal y por cualquier cantidad de estímulos que, sin dejar de ser morbosos, contribuyen a crear un espectáculo insólito.
Tuve el privilegio de ver esta película de más o menos hora y media con mucho tiempo de anticipación ¿y sabe qué fue lo primero que dije?
¡Los de “La casa de papel” se quedan estúpidos al lado de esto! ¡Y sí sucedió! ¡Y tuvo un desenlace millones de veces más legendario!
¿Pero sabe qué es lo mejor de esta obra? El final. No hay manera de ver esa pieza dirigida por Matías Gueiburt (“Los días de Ayotzinapa”) y de no adorar a los personajes sin caer en algo que ha sido un problema de este lado del mundo: la promoción del delito.
“Los ladrones: la verdadera historia del robo del siglo” no es un homenaje a un grupo de criminales. Es una reflexión sobre lo que ocurre con nosotros en ciertos momentos de la vida.
Supongo que para las audiencias argentinas esto debe ser tan especial como para nosotros ver “Narcos: México”, pero para el público de este país y del resto del mundo también dice cosas. Me fascinó.
Luche con todas sus fuerzas por ver hoy “Los ladrones: la verdadera historia del robo del siglo” en Netflix. Le va a gustar. De veras que sí.
alvaro.cueva@milenio.com