Hoy todo el mundo habla de las telenovelas de Corea, de Turquía y de Brasil, pero hay algo que no debemos olvidar: la grandeza de la televisión de países como Colombia.
A lo mejor usted es muy joven y no le tocó o ya no se acuerda, pero Colombia nos dio tres o cuatro arrastradas a los mexicanos en la cúspide de nuestra época de oro con un montón de títulos inolvidables.
Desde Café con aroma de mujer hasta Las aguas mansas pasando por Francisco el matemático, Señora Isabel, La viuda de blanco, Hombres y muchas otras joyas más.
¿Por qué le estoy escribiendo esto? Porque si algo tienen los colombianos, además de su inmenso talento, es orgullo.
Y por supuesto que ellos no se iban a quedar tan tranquilos mirando cómo Corea, Turquía y Brasil les arrebatan su posición como campeones de las telenovelas a escala mundial (nosotros ya no contamos en esa historia).
Es para mí un honor anunciarle que hoy, a las 20 horas, por el canal Telemundo Internacional, que miles de personas tenemos en nuestros cables y antenas directas al hogar, se va a estrenar la más reciente de las obras maestras de la televisión colombiana.
Se trata de un título fundamental, de la producción más exitosa que se haya dado en ese país desde Yo soy Betty, la fea, un cañonazo que lo va a volver loco de felicidad.
Por supuesto, le estoy hablando de La ley del corazón. No sabe usted qué cosa tan más maravillosa de propuesta, un recordatorio de que la telenovela latinoamericana existe, de que está más viva que nunca y de que lo único que le hace falta es respeto hacia las audiencias para volver a funcionar.
¿Cuál es la nota? Que Telemundo ya no solo va a jugar como aliada de Televisa para nuestro país, que a partir de esta noche va a programar sus propios contenidos, que se quiere posicionar por sí misma, que quiere competir.
Y si lo va a hacer con esta clase de materiales, cuidado con ella.
A lo mejor no hay muchas personas que se asusten con un melodrama seriado programado en los cables pero “despacito” se llega muy lejos y si no me cree, nada más voltee a ver el fenómeno de Imagen Televisión.
¿Qué es La ley del corazón? ¿De qué trata? ¿Por qué habría que verla?
Antes de describírsela, le voy a compartir una reflexión que hice mientras la veía.
¿Qué tiene esta telenovela de diferente? ¿Por qué tuvo tanto éxito? ¿Por qué es tan buena?
Y ahí me tiene, mirando capítulos, mirando capítulos y analizando hasta que di en el clavo.
La ley del corazón es otro asunto porque representa una evolución en su manejo del bien y del mal, y como usted sabe, la lucha del bien contra el mal es la base de cualquier melodrama que se respete.
Aquí la maldad no es artificial, es algo natural, demasiado real, esa fuerza contra la que usted y yo luchamos todos los días y que se manifiesta a través de elementos que nos pegan durísimo en el alma como los hijos y el recuerdo de un gran amor.
No le voy a vender trama para no echarle a perder la experiencia pero aquí tenemos algo enorme, tan enorme que su autora es Mónica Agudelo.
Mónica fue el brazo derecho del gran Bernardo Romero, a quienes muchos seguimos amando por creaciones como Mirada de mujer, La vida en el espejo y Las Juanas.
De hecho, y esto es un detalle muy bonito, la esposa de don Bernardo, la señora Judy Henriquez, sale en La ley del corazón y su papel es precioso.
Todo queda en familia. ¡Pero qué familia!
La ley del corazón es una telenovela que muestra mucho de lo que sucede en el mundo de los abogados.
¿Y? ¿Qué tiene eso de emocionante en países como México o como Colombia? ¿Qué tiene de emocionante, de romántico?
Ahí está lo bueno. Nuestros abogados lidian, todo el tiempo, con situaciones de alto impacto emocional que jamás nos habíamos atrevido a valorar en términos melodramáticos como los divorcios y los asesinatos pasionales.
Todo eso y más está en La ley del corazón que tiene una cualidad fantástica: es una telenovela de personajes, casi, casi, como una serie.
¿Qué significa esto? Que la historia es importante, sí, pero que los personajes, como tienen vida propia, lo son más.
¿Se acuerda usted de otras historias colombianas que giraban alrededor de personajes extraordinarios como Hasta que el dinero nos separe y Para volver a amar?
Bueno, La ley del corazón es más o menos así y no hay personaje con el que usted no se vaya a identificar por una o por otra razón.
El elenco es glorioso, son puras figuras de la televisión colombiana como Luciano D’Alessandro (a quien acabo de ver en la obra de Yo soy Betty, la fea), Laura Londoño (Cumbia Ninja), Iván López (Pablo Escobar, el patrón del mal) y Mabel Moreno (Narcos), entre muchas otras luminarias más.
Atrévase a gozar con algo mucho muy bueno esta noche. Atrévase a ver La ley del corazón por el canal Telemundo Internacional. Le va a encantar. De veras que sí.