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'La jugada del verano': Ansiedad

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El programa “La jugada del verano” de Canal 5 es un atentado contra la salud mental del pueblo de México. No hay manera de verlo y de no sufrir un ataque de ansiedad. No hay manera de acabarlo y de no terminar con una asquerosa sensación de vacío.

Y no sé qué me duele más: si la insoportable soberbia de esta emisión o su trágico estancamiento.

Como usted sabe, “La jugada del verano” es el contenido de revista con el que Televisa “agasaja”, todas las noches, a sus audiencias de televisión abierta privada nacional.

Es el título con el que está cubriendo la gran fiesta deportiva sin nombre que mueve al mundo en la actualidad.

No nos hagamos tontas. No nos hagamos tontos. Esto nació hace muchísimo tiempo como una reacción, como una copia, a lo que IMEVISIÓN hizo en México 86 cuando estrenó “Los protagonistas”.

¿Cuál es el problema? Que hace 40 años las mexicanas y los mexicanos casi no teníamos opciones, videojuegos, internet, plataformas, influencers, posibilidades de opinar ni nada de lo que tenemos ahora.

Por tanto, hacer una revista sobre aquel evento fue un acontecimiento histórico que conmocionó a la sociedad.

¿A usted no se le hace un tanto patético que a estas alturas del siglo XXI nuestras grandes televisoras, comenzando por Televisa, pretendan seguir haciendo eso en lugar de crear, en lugar de proponer, en lugar de innovar?

Por si todo lo que le estoy diciendo no fuera lo suficiente terrible, ¡qué cree!, hay algo peor: “Los protagonistas” nació de los medios públicos, sin afán de comercialización.

Cuando los medios privados lo tomaron para vender lo desgraciaron, lo convirtieron en un tianguis.

“La jugada del verano” es el peor tianguis mediático de todos los tiempos porque no se necesita ser un experto para sentir el caos, para percibir que sus conductoras y conductores se la están pasando mal.

Y cuando la gente que sale a cuadro se la pasa mal, adivine, el público se la pasa peor. ¿Le sigo?

Sí, sí le sigo porque estas señoras y estos señores no aprenden. ¿Qué es lo primero que usted nota cuando comienza a ver este atascadero de secciones y de personajes sin ton ni son?

Que nadie está hablando a título personal, ni siquiera los analistas. Que esto es televisión de productor, no televisión de conductor.

Por tanto, nadie manda, no hay estilo, a nadie le importa. Es exactamente todo lo contrario a lo que vemos en las redes sociales donde cada persona es la dueña de su contenido y de su imagen. ¡Es un error!

¿A qué me refiero cuando le digo que “La jugada del verano” es un contenido insoportablemente arrogante?

Precisamente a esto, a que como es televisión de productor, lo que importa es que se vean los fierros, el presupuesto, lo que las jefas y los jefes acaban de comprar en las más caras ferias de tecnología.

Sí, los responsables de este concepto deben tener cuatro orgasmos seguidos cuando miran ese derroche de inteligencias artificiales, viajes, robots, modelos, comediantes, estadísticas, animaciones, torsos desnudos, madrecitas santas, comida y maltrato animal.

Pero de acá, de este lado de la realidad, no hay manera de ver eso y de no decir: ¡qué sangrones!

¿Gastaron todo ese dinero para ponernos los mismos clips de las redes sociales que podemos ver gratis en nuestros celulares?

¿Tiraron todo ese dinero para no comprometerse con una postura editorial?

A mí qué me importa si sus conductores tuvieron poco tiempo para tomar un avión entre partido y partido.

¡El evento deportivo que está moviendo al mundo hoy no lo protagonizan ellos, lo protagonizan los futbolistas! ¡Se trata de futbol no de televisoras!

¿Se puede ser más ególatra, más narcisista y más vanidoso en la vida?

Si usted o yo omitimos toda la parafernalia de producción, no queda nada.

“La jugada del verano” es como los programas que se hacían para cubrir los juegos olímpicos hace 20 años, como los que se generaban para darle seguimiento a las fiestas futboleras como la de 1998.

Por eso le digo que esto está estancado. Es como televisión de museo, como un ejercicio de nostalgia pero sin un referente nostálgico.

¿No les da vergüenza? Porque por ahí hay gente muy buena. De las generaciones de antes y de las de ahora. Por supuesto también hay gente pésima, gente que quién sabe cómo llegó a ese lugar. Pero eso es otro tema.

Después, si hay tiempo, me voy a ir sección por sección, personaje por personaje porque, honestamente, si este evento viene con tantísimas broncas de origen, al llegar aquí, se pone peor.

Atenta contra nuestra salud mental. No hay manera de verlo y de no sufrir un ataque de ansiedad. No hay manera de acabarlo y de no terminar con una asquerosa sensación de vacío. ¿O usted qué opina?


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Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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