
Algo bueno habrán hecho en N+ Media con el estreno de la temporada 2022 de “El privilegio de mandar”, que ayer, desde las 5:45 de la mañana, tenía una fila de chairos furiosos pidiéndome mi opinión sobre este programa.
Le recuerdo: “El privilegio de mandar” es un clásico de la televisión mexicana, un programa de humor político que se ha estado haciendo, de manera intermitente, desde el sexenio de Vicente Fox.
A muchos políticos les divierte. A otros, les molesta. Pero de que es un referente, es un referente.
¿Por qué? Porque más allá de lo liberador que puede llegar a ser que usted y yo nos riamos con la parodia de los protagonistas de muchas de las noticias más polémicas del momento, “El privilegio de mandar” rescata el legendario humor político mexicano, el de las carpas, el del pueblo.
Esto no es televisión “premium” para mercados elegantes como “Veep” o expresiones bien vistas por los fanáticos de otras culturas como los “late shows” de Estados Unidos.
Es televisión popular mexicana, cabaret del nuestro, pero en televisión abierta privada nacional y ahora en “streaming” con todas las ventajas que esto representa.
¿Cuál es la nota? Que el lunes pasado, a las 22:00, por el canal N+ Media de la plataforma VIX y por la página de internet de esta misma marca, se estrenó lo nuevo de “El privilegio de mandar”, y que muchas instancias, que muchas personas, especialmente las que están a favor del gobierno en turno, se molestaron.
Le juro que vi con detenimiento y hasta varias veces cada sketch de esa emisión y que no encontré nada que pudiera ofender a Andrés Manuel López Obrador, a su gabinete ni a sus admiradores.
“El privilegio de mandar” agarró parejo con la izquierda, con la derecha, con Morena, con el PRI, con el PAN y con el Nuevo León de Movimiento Ciudadano.
¡Hasta Claudio X. González fue parte del menú de chistes de este programa! ¿Así o más imparciales?
Yo le recomiendo a todas esas personas que están tan enojadas que dejen de ver moros con tranchete, que se relajen y que se diviertan. ¡Se vale!
¿Puede haber algo más hilarante que ver a las “corcholatas” de AMLO competir en una parodia de “El juego del calamar”?
¿Y qué me dice de esa manera tan cómica como los responsables de este proyecto retrataron a Felipe Calderón, en franca borrachera, con Checo Pérez?
Lo de “Alito” con Layda Sansores estuvo de alarido y no sé usted, pero yo adoré a Ricardo Anaya escondido con Osama Bin Laden y la Estatua de la Libertad, y grité de emoción con todo lo de “La mañanera” y Lord Molécula.
No le voy a contar más detalles para no arruinarle la experiencia, en el muy remoto caso de que usted no haya visto esto, pero sí vale la pena que lo busque.
Las razones son muy simples: como esto es un clásico, hay certeza, hay empoderamiento, hay seguridad. ¡Gracias!
Luego, esto no es un “show” de archivo que se grabe con meses de anticipación. Se nota, por los contenidos, que se hace casi, casi, al momento. ¡Increíble!
Y se hace bien. ¡Qué libretos! ¡Qué canciones! ¡Qué recursos! Pero, sobre todo, ¡qué actuaciones!
Christian Ahumada, Macaria, Eduardo España, Arath de la Torre, Pierre Angelo, Hugo Alcántara, Fernanda Ostos, Yeka Rosales, Juan Frese, Yekaterina Kiev, Claudio Herrera y Herson Andrade merecen una ovación de pie.
¡Grandioso trabajo! No lo puedo decir de otra manera. ¡Grandioso! Y qué bueno que este programa haya regresado para enriquecer la oferta de humor político que tenemos en México con aportaciones que muchos estamos viendo y gozando como las de Brozo y “Operación Mamut”.
Luche con todas sus fuerzas por ver lo nuevo de “El privilegio de mandar” cada lunes, a las 22:00, por N+ Media ya sea en su página o en VIX (y busque los videos “on demand”). Le va a gustar. De veras que sí. ¡Felicidades!
alvaro.cueva@milenio.com