Cultura

Migrantes y materia oscura

En un fascinante libro publicado por Acantilado en 2015, la investigadora Lisa Randall (Nueva York 1962) ha lanzado un provocador “escenario especulativo” sobre lo que llama “la sorprendente interconectividad del universo” resumida en el título La materia oscura y los dinosaurios, relacionando la primera con el fin de los reptiles prehistóricos.

La física de Harvard sostiene que incluso si es invisible e impalpable, la materia oscura desempeñó un papel central en la formación de la estructura del universo. “Puede compararse al grueso de la sociedad, a la infravalorada ‘tropa’. Aun siendo invisibles para las elites que toman las decisiones, los numerosos trabajadores que construyeron pirámides, autovías o circuitos electrónicos fueron cruciales para el desarrollo de sus civilizaciones. Como otras partes de nuestra población que pasaron desapercibidas, la materia oscura fue esencial para nuestro mundo”.

Más adelante hace énfasis en la invisibilidad. Dice que cuando conducimos por las calles de Hollywood presentimos a veces que alguien famoso está cerca por el propio sitio pero, sobre todo, por las multitudes aspirantes a paparazzi con la cámara de sus teléfonos inteligentes listas a retratar a George Clooney. En otros casos, cuando atraviesas una selva o un bosque, y una bandada de aves levanta el vuelo o un ciervo cruza a toda velocidad frente a ti, delata al cazador o al depredador que seguramente jamás vas a ver. “Nosotros no vemos la materia oscura pero, como la celebridad o el cazador, ella influye en su entorno”, explica Randall.

En política exterior hoy la invisibilidad de esa materia oscura que son los migrantes parece ser selectiva, porque las elites a las que alude la científica se valen del trabajo de una buena parte de esa tropa, que genera riqueza, crecimiento económico y dinámica a los mercados en cuanto a producción y uso de bienes y servicios, pero solo parecen advertir su presencia en la indiscutible condición que muchos otros suelen arrastrar: sin estudios ni papeles en regla, sin oficio, se convierten en “invasores”, “extraños”, “delincuentes”, “carga para el contribuyente”, “los no blancos”.

La “grandeza” de la que habla Donald Trump se parece tanto a la “pureza” del discurso de la discriminación y del supremacismo que denota su ceguera sobre cómo esa condición de su país se fue construyendo, desde siempre, con la migración. Un estudio reciente publicado en Smithsonian Magazine detalla cómo dos estudios de ADN antiguo revelan una compleja historia del paso humano entre Siberia y América del Norte.

Los primeros humanos cazadores de mamuts cruzaron el Estrecho de Bering hace más de 15 mil años y los paleoesquimales, que se movilizaron en la zona hace 5 mil, resultaron haber heredado sus genes, según uno de estos estudios, tanto a los pueblos antiguos como modernos en el Ártico americano y Siberia. Por eso la “grandeza” pasa más por las poblaciones que hoy son “materia oscura” y con orígenes tan diversos que por una cerrada ideología de raza pura.

@acvilleda

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Alfredo Campos Villeda
  • Alfredo Campos Villeda
  • Director de @Milenio Diario. Autor de #Fusilerías y de los libros #SeptiembreLetal y #VariantesdelCrepúsculo. Lector en cuatro lenguas. / Escribe todos los viernes su columna Fusilerías
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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