La relación con Estados Unidos se ha deteriorado a tal grado que ahora un adjetivo enreda al gabinete de Donald Trump y desconcierta al mexicano, por tratarse de un adjetivo peligroso en todas sus acepciones: “militar”. Los mensajes contradictorios del presidente estadunidense pueden revisarse, explicarse, matizarse acaso, pero el concepto “operación militar” no tiene vuelta de hoja, no cabe el sentido figurado.
Trump habla de “operación militar” en la frontera mientras su secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, lo niega con todas sus letras en la visita de la víspera a México, acompañado del titular de Estado, Rex Tillerson. El jefe de la Casa Blanca dice que si la relación va bien, qué bueno, si no, pues no, al tiempo que sus enviados a entrevistarse con Enrique Peña privilegian el diálogo y prometen “very clear” que no habrá deportaciones masivas.
“Military” es un adjetivo que el diccionario Webster define como “relativo a soldados o fuerzas armadas, como el ejército, la marina o la fuerza aérea”, “relativo al ejército” y “controlado o apoyado por fuerzas armadas”. Es decir, remite a una operación de soldados o marines, o ambos. Según el vocero de la Casa Blanca, su jefe habló en sentido figurado, queriendo decir que las acciones migratorias serán “de precisión”.
Llama la atención que la primera voz firme haya sido la del secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, pero con un discurso específico en el Tratado de Libre Comercio, y que solo eso haya motivado a sus compañeros de gobierno a elevar el tono, como el nuevo embajador Gerónimo Gutiérrez y ayer los secretarios de Gobernación, Miguel Osorio Chong, y de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray. Del tibio boletín de Presidencia, ni hablar.
La disyuntiva de las autoridades mexicanas hoy es a quién creerle. Trump lanza la enésima amenaza y advierte de “operación militar” y sus colaboradores vienen a jurar, “very clear”, que su jefe miente. Con la orden ejecutiva del muro en marcha y el despliegue de acciones contra los migrantes en la vasta geografía de aquel país, hay suficientes señales para temer que los secretarios enviados andan atrasados de noticias. El adjetivo “militar” no admite aquí sentido figurado.