Vox populi, ley universal y frase favorita del Merovingio de Matrix, todo acto tiene una consecuencia y un atleta estadunidense, si adoptamos un ejemplo de la coyuntura, acaba de descubrir que una medalla olímpica de oro no es suficiente para escapar al castigo que conlleva desafiar las leyes e invadir con una turba el Capitolio, azuzados él y la muchedumbre enajenada por el mal perdedor.
Un mal perdedor, sin embargo, que ha sido una influencia innegable en su colega del sur. Una amistad muy convincente. Con mucho poder de persuasión a juzgar por la cordialidad y parabienes que se dispensan en público, si bien el gringo aprovecha cualquier espacio neutral o propio para lanzar sus baladronadas bañadas de una imprudencia de imposible contención. Es su naturaleza. La culpa en todo caso es de quien le sigue la corriente.
Recién llegado al poder, Donald Trump ordenó medidas extremas para restringir el paso a la migración indocumentada, aderezadas con el estribillo del levantamiento del muro que México iba a pagar, “de alguna forma u otra”, como se ufanó en puntualizar. Bien. Pues el gobierno de la 4T se sacó de la manga un acuerdo de apoyos a Centroamérica que más allá de si se concreta o no, implicó desde el primer momento un despliegue de miles de soldados que el magnate, a una semana de ser echado del poder, ha tenido a bien agradecer al “caballero y amigo Obrador”.
Afinidades extremas con su todavía colega del norte y que acarrearán consecuencias, las del Presidente mexicano. Ahora la solidaridad viene por el lado de los cerrojazos de las redes sociales, aun de Snapchat, al jefe de la Casa Blanca, no solo por sus incitaciones a la violencia y a lo que se considerada llamados al odio, sino por sus mentiras, resumidas en el alegato de fraude, todo en medio de que se convierte en el primer mandatario de aquella nación sometido a dos juicios de destitución.
Cosa de ver: AMLO se pone el saco porque alegó fraude de 2006 a 2018 y suele responder con la frase “yo tengo otros datos” a cualquier argumento que le sea adverso, así sea con cifras de su propio gobierno, así sea con el mismísimo método científico. Esa afinidad extrema, como dice el Merovingio, traerá consecuencias por descubrir al terminar la era Trump.
@acvilleda