A México le urge una estrategia para garantizar la seguridad en las carreteras y destinos turísticos del país para que turistas, nacionales y extranjeros, confíen en que no hay riesgos y dejen de viajar con miedo. No solo por los bloqueos y quemas generadas en 20 estados del país tras la captura y muerte de El Mencho, que impactó a todos los destinos de México, sino porque la percepción de inseguridad es permanente entre quienes planean un viaje.
El plan de seguridad debe realizarse de cara al Mundial de Futbol de la FIFA, cuando las visitas aumentarán considerablemente, y una vez instrumentado debe mantenerse de forma permanente.
El fin de semana estuve en Acapulco, donde concluyó el Abierto Mexicano de Tenis con huecos en la tribuna de la Arena GNP. Hay quienes lo atribuyen al nivel de los participantes y a los precios elevados, pero la mayoría coincide en que aún hay preocupación por visitar el puerto.
El turista que puede llegar por carretera teme por su seguridad en el trayecto, sabe que recorrer Guerrero (aunque sea en una autopista) es peligroso. Y no es simple percepción, grupos criminales se disputan el territorio y han cooptado a la población que se ve orillada o es reclutada para integrarse a sus filas.
No todos los turistas pueden ir en avión, no hay suficientes vuelos y tampoco es económico hacerlo. Ya en Acapulco es notable la presencia de fuerzas federales. Guardias nacionales haciendo recorridos, y con retenes de supervisión en entradas y salidas. Pero eso no es suficiente. Por el contrario, los turistas, sobre todo los extranjeros, ven esta presencia como la de una guerra. Lo ideal sería no verlos y sentirse seguro.
La desconfianza es permanente. Hay quienes evitan tomar taxis o consumir en las playas para “no ser halconeados” por quienes también son o fueron obligados a pasar información a los grupos criminales.
Las acciones de las autoridades deben erradicar esas prácticas y llegar al fondo de la presencia criminal.
Lo mismo debe ocurrir en Puerto Vallarta, Los Cabos, Cancún y la Riviera Maya.
Si la estrategia funciona debe comunicarse adecuadamente para regresar la confianza a sus visitantes, mexicanos y extranjeros. El potencial que estos destinos tiene para el país es inmenso. Los eventos programados para este año pueden ser el pretexto para impulsarlos aún más. Tan solo en las próximas semanas hay Gala de Turismo en Vallarta, Convención Bancaria en Cancún y Tianguis Turístico en Acapulco.