“La vida y nuestros actos nos han unido. Que la vida y nuestros actos no rompan esa unión”
Guillermo Álvarez Macías QEPD
Cruz Azul está por vivir uno de los capítulos más complicados de su historia, en donde el panorama será totalmente incierto para una institución de la jerarquía y abolengo que tiene la cementera en nuestro país.
La investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) que involucra a los principales directivos de La Máquina ha puesto a temblar a más de uno dentro de la institución, donde el hermetismo y la incertidumbre podrían ser un sinónimo en los próximos meses para dicha institución y para todos los que la conforman.
Don Guillermo Álvarez Cuevas, Alfredo Álvarez Cuevas y Victor Garcés estarán inmersos en una serie de cuestionamientos por el presunto mal manejo de recursos y en donde pudiera ponerse en tela de juicio, la aparente unión que existe entre estos directivos. La decisión de Alfredo Álvarez Cuevas de ejercer lo que se conoce legalmente como Criterio de Oportunidad a su Favor pudiera ser para muchos, una traición al otorgar -en apariencia- pruebas en contra de su hermano Billy Álvarez, cuando en realidad forma parte de una disposición para generar una mayor transparencia de los cuestionamientos que se les imputa a los hermanos Álvarez
La forma en que este caso se ha venido generando pudiera tener una carga de tintes políticos donde el factor de impuestos pareciera recaer sobre la institución cementera. Vendrán días y semanas de muchos cuestionamientos y de presentación de pruebas que deslinden de cualquier situación que afecte los intereses de la propia cementera y por ende del club deportivo.
El legado de Guillermo Álvarez Macias a base de valores que llevaron a convertir a La Cruz Azul en una de las empresas más importantes de nuestro país, hasta verlo reflejado y cristalizado en un equipo de futbol, hoy en día luce tambaleante y frágil poniendo en entredicho la reputación de toda una institución.
Hoy, los menos culpables son los cooperativistas, que pueden ver afectado su patrimonio en los próximos años y un sinfín de aficionados que se muestran temerosos ante una posible desafiliación al equipo de sus amores.
Para muchos, este inicio de tempestad es una señal de esperanza y de cambio, de generar mejores recursos que se puedan ver reflejado en el equipo de futbol. Para muchos otros es sola la punta del iceberg en un sinfín de desconfianza e incertidumbre, ante la falta de interés por preservar el equipo de futbol.
Lo de Cruz Azul será un precedente en nuestro país, en nuestro futbol y en el mundo deportivo y empresarial esperando que sea en pro de sus trabajadores y afición.
Hasta la próxima…