"La digitalización, que nos promete más libertad, no produce, a finde cuentas, sino una cárcel panóptica.
Nos degradamos hasta transformarnos en paquetes de datos, en ganado de datos que se deja vigilar y dirigir." Byung-Chul Han.
“Dios a muerto. Y nosotros lo hemos matado” es la frase lapidaria de Nietzsche que generalmente suele confundirse con una afirmación atea.
Sin embargo, la profundidad filosófica implica la descripción de un hecho:
La pérdida de una brújula moral y de valores, producto de la Ilustración de la época.
Un cambio radical en la cultura que llevaría a cuestionar, sin Dios ¿qué sostendrá entonces el sentido de la existencia?
Más de medio siglo después, Simone Weil sigue esa evolución y observa una Europa devastada por guerras, hambre, deshumanización y enfoca su filosofía en la pérdida de la capacidad humana para percibir aquello que nos trasciende.
Siguiendo este hilo en pleno siglo XXI, uno de los filósofos contemporáneos más influyentes en crítica del pensamiento, digitalización y sociedad del consumo, Byung-Chul Han, llega a las librerías este 2026 con “Sobre Dios, pensar con Simone Weil” de editorial Paidós.
Así, para Han, el enemigo actual ya no es el nihilismo clásico de Nietzsche, es la hiperactividad de una crisis contemporánea no solamente económica, política o tecnológica, una crisis también espiritual de atención y trascendencia.
Mediante un diálogo incesante con el pensamiento de Weil, el filósofo surcoreano dialoga entre educación, ética, filosofía, psicología y espiritualidad sobre los diagnósticos actuales de ansiedad, depresión o hiperconectividad, como resultado de problemas más profundos:
La incapacidad de trascendencia del yo; la aceleración que elimina el silencio y la contemplación como experiencias creadoras; un capitalismo que convierte la espiritualidad en consumo y redes sociales que fortalecen el ego.
Siete capítulos conceptuales que proponen como posible respuesta a la deshumanización contemporánea: Una transformación efectiva de la consciencia humana.
Pues como bien dice Han, "Cuando no comemos, nuestro organismo digiere su propia carne y la transforma en energía.
El alma actúa del mismo modo. El alma que no come se digiere a sí misma".
En tiempos de monopolio digital y tecnológico, leer un libro, es hacer revolución.
Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.