Cuando pensamos en música, generalmente evocamos una canción, un grupo o vocalista, sin embargo, representa para la sociedad humana mucho más que eso, ya que es capaz de lograr una conexión entre emociones y reacciones de manera inmediata, por ejemplo, los “branding sonoros”.
¿Alguna vez imaginaste que el famoso “Ta-dummm” de Netflix, los familiares sonidos de los sistemas operativos de computadoras, videojuegos, celulares y aplicaciones tienen tras de sí horas de exhaustivo trabajo musical?
Uno de los ejemplos más famosos es el clásico y plenamente identificable por muchos años, tono de llamada de los teléfonos Nokia, que corresponde al “Gran Vals” de Francisco Tárrega, músico español quien jamás imaginó que su composición realizada en 1902 se volvería una de las adaptaciones más reconocibles en cualquier parte del mundo cien años después.
Estas reflexiones, así como un viaje ensayístico sin el rigor de la cronología tradicional, que busca responder a las preguntas ¿qué es la música y por qué genera reacciones biológicas y psicológicas?
Es la recomendación de lectura de esta semana:
“Otra historia de la música, ¿Qué pensaría Bach de la música actual?” Ediciones B, publicado para México en noviembre de 2025, del reconocido divulgador histórico y cultural español, Miguel Ángel Cajigal Vera, conocido como “El Barroquista”.
Resultado de una exhaustiva investigación narrada de manera amena, Cajigal logra desmitificar el elitismo que rodea la música clásica y comprueba que los mecanismos emocionales, sociales y de identidad colectiva que movían a las audiencias del barroco son idénticos a los que estimulan a los fans del K-pop o el reguetón moderno.
Un ejercicio crítico y reflexivo donde dialogan diversas diciplinas enriquece la obra, desde los roles culturales de las canciones a los fenómenos de masas, la música como motor de revoluciones y celebraciones identitarias, o la exploración del sonido y ruido cotidiano de las calles.
Una lectura totalmente recomendable para conocer como ciertos ritmos e instrumentos fueron prohibidos por temor a que iniciaran revueltas sociales, o cómo nuestro cerebro se encuentra evolutivamente programado para el ritmo y la armonía.
En tiempos de monopolio digital y tecnológico, leer un libro, es hacer revolución.
Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.