Cultura

Educación

Nos estamos transformando en patanes despreocupados y maleducados; debemos regresar estas materias y cursos de educación cívica cuanto antes

Le presento 3 escenarios reales y actuales.

1. Vuelo de Monterrey a tal o cual ciudad. Aterrizamos. El avión rueda por la plataforma y se acerca al sitio de desembarque. Entonces las cosas se complican. La gente –casi toda– se quita el cinturón de seguridad, se para, abre intempestivamente las puertas de los compartimientos superiores y saca sus maletas. Se apretujan en el pasillo y usted sabe que es un espacio muy estrecho. Voy en la fila 5. Me paro, me echo al hombro mi mochila e intento salir. Dije que lo intenté porque al principio no me dejaron; la gente, echándose hacia la salida como si fuera ganado, atropellando e ignorando las indicaciones de la azafata. Tuve que forzar mi salida y gritarle a la persona que no quería dejarme pasar que debía esperar, que primero salimos los de las filas delanteras. El regaño funcionó, pues el tipo se detuvo y me aseguré que las personas que estaban en los asientos de al lado tuvieran la oportunidad de salir.

Esta gente anda atrabancada y simplemente reacciona, no piensa. La azafata, al salir, me dice: –Siempre es igual, no hay manera de arreglarlo.

Vacas, ganado. Solo eso.

2. Me encuentro en un sitio turístico, un lugar bellísimo. Hay un río, un puente, vegetación exuberante. Comemos en un restaurantito. De pronto llega un vehículo con tipo y una dama dentro. Se bajan con una cerveza en la mano, se ponen contra el barandal del mirador y se toman una selfie. Regresan al vehículo. Aquí viene lo bueno: el tipo saca dos envases vacíos de cerveza y los deja sobre la banqueta. Se termina la que traía en la mano y la tira sobre el zacate. La dama, siguiendo el buen ejemplo, arroja la canastilla de cartón donde venía la cerveza a la calle. Lo más inquietante es que justo enfrente de ellos hay un basurero grande y un letrero donde prohíbe tirar basura en donde no sea ahí, en el contenedor asignado. Ah, y a menos de cinco metros de ellos, otro basurero igual. No dejo de repetirme a mí mismo: “Pinche naco ignorante”, al tiempo que siento un desprecio por él y su acompañante.

3. Esa tarde venía del trabajo. Hay una callecita por donde a veces me meto para llegar a mi casa. Tal calle desemboca en la avenida principal que me lleva a la entrada de mi colonia. Bueno, pues integrarse a esa avenida es una proeza, una odisea y una pesadilla, todo al mismo tiempo. Especialmente en hora pico, y el problema se agudiza aún más porque a una cuadra de ahí está un semáforo. Todos quieren llegar ya, todos tienen prisa, todos han tenido un mal día. Y nadie te va a dejar pasar porque su hostilidad está justificada. Y a ver cómo le haces. Mi fórmula es poner la direccional, ir adelantándome despacio y con precaución, sacar la mano para pedir el paso y sonreír. A veces jala. A veces. Esa tarde la gente no estaba para ser amable. No le cuento el tiempo que estuve esperando el momento para meterme a la avenida, porque nunca se dio la oportunidad: perdí la cabeza, me metí a huevo y el tipo de atrás comenzó a pitar exasperadamente. Me detuve, salí del auto y me fui directo sobre él. El conductor pronto se dio cuenta de la situación y cerró la ventanilla. –¡Bájate, hijo de toda tu puta madre!–, le grité. El tipo hizo un aspaviento, como intentando comunicar que ya, que aquello había quedado atrás y que lo mejor era seguir nuestro camino. Y así lo hice.

¿Se acuerda de la asignatura de civismo? Ya la quitaron, hace mucho tiempo. Y no pusieron nada en su lugar. Les valió madre. Alguien consideró que no era necesario educarnos en el buen proceder de los modales, el sentido común y la educación, y que las buenas costumbres se hacían solas o se aprendían en casa. Pues no ocurrió, como podemos apreciar en los ejemplos ya expuestos. Nos estamos transformando en patanes despreocupados y maleducados. Debemos regresar estas materias y cursos de educación cívica cuanto antes. Aprendemos a respetar las leyes, a tener sentido común y a respetarnos o nos vamos a la mierda todos.

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Adrián Herrera
  • Adrián Herrera
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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