Pérdidas por 5 millones de pesos dejó al sector del autotransporte de carga los desbordamientos de agua en los bulevares cuya conexión es el puerto de Altamira, a raíz de las fuertes lluvias registradas durante la mañana de este viernes. Esto detuvo el flujo de mercancía contenerizada de exportación e importación.
Eduardo Tijerina, delegado en este municipio de la Confederación Nacional de Transportistas Mexicanos (Conatram), declaró que los conductores y las empresas asociadas se vieron perjudicadas al tratar de llegar al recinto fiscalizado a través del Bulevar de los Ríos, el Corredor Urbano Luis Donaldo Colosio y el Libramiento Norte, parcialmente han negados debido a los altos niveles de líquido.
Si bien aplicaron los protocolos de seguridad para garantizar la protección de los conductores, los vehículos y los productos, la reanudación del flujo se convirtió en otro problema pues la circulación se normalizó de manera lenta. Añadió que han encontrado algunos puntos de las vías de comunicación donde comúnmente cuando sucede este tipo de precipitaciones quedan encharcados.
“Lo sufrimos personalmente durante la mañana y también varios compañeros conductores pasaron por la misma situación. Quedaron incomunicadas las vialidades por cerca de 3 horas, siendo un tramo que constantemente pasan más de 5 mil unidades. Se tardó en reanudar la circulación con normalidad”, dijo.
Para entrar o salir del punto marítimo en el Golfo de México, uno de los cuatro más importantes del país, los camiones utilizan tres caminos con destino al norte y noreste, así como hacia el Bajío y al centro de la República Mexicana. En todas se desviaron o esperaron a bajar los afluentes para avanzar.
“Nos encargamos de trasladar mercancía de exportación e importación, acero, granos, minerales, todo contenerizado. Por espacio de tres horas se liberó el espacio en un solo carril y no se dio como debía, hizo lento y por lo mismo, al estar dentro de la cadena logística, causa pérdidas”, añadió.
A la vez, añadió que es un llamado a las autoridades federales y estatales para realizar obras de infraestructura en los sectores de riesgo, ya que si esto pasó con una lluvia atípica, el paso de una tormenta o huracán dejará consecuencias más catastróficas.
“Detectamos algunos puntos en la Pedrera, por ejemplo, que antes eran afluentes y por la construcción de parques industriales o almacenes, al momento de una lluvia fuerte, se elevan los niveles. En eso hay que ser claros con la autoridad para que los atienda”, concluyó Eduardo Tijerina.